
mano del hombre en la misma vertical que la cabeza del niño. En la sexta ecografía, Picasso modifica la nariz del niño y la coloca mirando hacia abajo, permitiendo que la parte inferior de la cabeza aparezca mirando la mano izquierda del adulto; y también modifica la mano izquierda del niño, que ahora imita la mano izquierda .en la versión final. del adulto, que también ha cambiado, pareciéndose ya más a su versión final. Los lazos de unión entre el niño y el adulto se estrechaban. Tan importante como lo que cambiaba de una ecografía a otra era lo que no cambiaba: el dibujo de la mujer con el niño, en la primera ecografía, llegaba a la obra final prácticamente sin cambios. La mujer con el niño entre sus brazos también sugería una pájara (1) 3090 .paloma, por las palomas; abubilla, por la cresta. con un huevo (2) en su pico, un huevo de la hostia, cabeza del niño: el pico, en el codo, sostenía la hostia cabeza abajo; los ojos, en los pezones, miraban uno hacia el niño y el otro hacia el hombre, a la izquierda; el ala izquierda, en el brazo izquierdo. La idea apuntaba al Ave María, a la eucaristía, a la Virgen María y a su Hijo Jesús, como niño destinado a morir por los hombres y servir de alimento a los hombres. La imagen también sugería como relato el de un niño que 3090 #ahsLPE1c1

quiso volar alto, como Belerofonte, que quiso ser como dios y que por su osadía cayó castigado. Quizá para apuntar y hacer explícitas estas ideas, Picasso pintó un ave .su rostro a imagen del de la mujer con el niño. caída de espaldas junto a la mujer también caída de espaldas a los pies del mural, a la derecha, una mujer que parecía dormida o muerta, la futura flor del Guernica sobre su cabeza, bajo el pañuelo que le cubría el cabello. La escena parecía adaptarse incluso al texto del Ave María: la mujer en el suelo era María, y el señor, su esposo, también en el suelo, estaba con ella; bendita era María entre todas las mujeres que la rodeaban, y bendito era el fruto de su vientre, Jesús, al que la otra mujer .también María. abrazaba junto al toro .también señor, como Zeus.; María orientaba su voz al cielo para rogar por su hijo, en el que estaríamos simbolizados todos, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.