
dado sobre los dos dedos de la mano cercenada, en primer plano del panel derecho, remitía a los seis puntos por carácter del código braille que los dedos leían con sus yemas: porque era un seis el número de esa cara del dado, a tenor de los cincos 223. Pero claro, tales relaciones eran imposibles: el Bosco vivió en el siglo XV y principios del XVI, no en el siglo XIX. El número seis, el único oculto en los dos dados, también remitía al archiconocido número de la bestia del Apocalipsis, compuesto de tres seises. Las seis armas blancas, distribuidas en torno a estos dados, incidían en este asunto, máxime si se conectaba con el anterior para concluir, no sin razón, que la bestia del Apocalipsis debió de nacer completamente ciega a la verdad de Dios. 223 wiki Lo que sí que vi en la fuente del paraíso, y sin que me cupiera duda alguna de su intencionada existencia, fueron muchas más cabezas, hijas de la simetría y de un infinito código braille de imágenes, pues así se formaban .estas y todas las anteriores., mediante la combinación de imágenes evidentes, con personajes y elementos de la escena. Las dos flores sobre las dos plataformas circulares, cada cual en su ramal, también sugerían ojos de dos cabezas que tenían su nariz y bigote en la base y en la roca que la sustentaba,

respectivamente .cabeza (25); y cabeza (26), con ojos en las plataformas.; incluso las aves en el lago y en los ramales, bajo las plataformas, sugerían ojos .cabezas (27).; incluso los ramales que sustentaban a las aves sugerían ojos, ahora cerrados y curvos hacia abajo, como dolidos .cabeza (28).. Ojos, ojos y más ojos. Pares de remolinos vegetales, de huecos, de sombras, de espinas… todos generaban ojos asociados a alguna cabeza. Incluso los delgados círculos blancos sobre la superficie rosácea de la esfera .o disco. base de la fuente sugerían infinidad de pares de ojos: la pequeña boca (20), abierta y circular, puerta de acceso al interior de la cueva custodiada por el búho, también era boca abierta al combinarse con estos ojos .cabezas (29).. Por encima de los cuatro caños, sobre una tercera plataforma circular, la cúspide de la fuente daba forma a otra cabeza (30), con cuerpo en la fuente: el despliegue en melena de espinosas hojas en torno a su cuello le daban cierto aspecto leonino. El árbol del conocimiento del bien y del mal hundía sus raíces en la cabeza de la Muerte: de una cabeza terrenal nacía el árbol que daba por fruto la muerte. La fuente, tronco del árbol divino, hundía sus raíces en el cielo: de ese tronco, al descender, nacían las primeras cabezas; y de la copa brotaban como frutos los seres vivos, el más