que Picasso pintó tres dientes en una mandíbula y 
cuatro dientes en la otra. ¿Argumentación 
insostenible? No, todo lo contrario. Los pies del 
niño en Madre con niño muerto IV son un 
símbolo de los dientes de la yegua (14). Al 
trasladar este simbolismo al Guernica, el 
Guernica le permitía a Picasso confirmar el 
simbolismo de Madre con niño muerto IV. Si los 
pies del niño (5) en Madre con niño muerto IV 
son, a su vez, dientes de la yegua (14), los pies 
.o pie. de la mujer son, a su vez, dientes del 
toro (12): en el Guernica no aparecen los pies de 
la mujer; en el Guernica el toro no tiene dientes. 
Por eso, en Madre con niño muerto IV, Picasso 
dividió la punta de la lanza intencionadamente en 
dos con un hilo de sangre: lo hizo para sugerir 
dos dientes del toro (17), símbolo de los dos 
dedos de su pezuña, símbolo de la pezuña (1) 
ensangrentada, vista perfil, vuelta hacia arriba. 
Picasso construyó una doble relación cruzada, a 
prueba de bombas, entre Madre con niño muerto 
IV y el Guernica. La relación se autojustificaba 
con tanta solidez que adquiría el rango milagroso 
de prueba irrefutable. En un doble intento por 
confirmar esta relación y por identificar a su vez 
al niño del Guernica con el hombre en el suelo, 
Picasso llegó incluso a proyectar esta idea sobre 
los pies del niño del Guernica, al que pintó tres 
dedos en un pie y cuatro en el otro. Hasta la puya 
en forma de flecha, en Madre con niño muerto IV,

relacionaba al bebé con el adolescente y 
conectaba Madre con niño muerto IV con el 
Guernica. La flecha y los pechos de la mujer con 
el niño entre sus brazos perseguían ese mismo 
objetivo, el de relacionar al niño con el hombre 
en el suelo, en el Guernica. 

La relación inventada por Picasso era 
extraordinariamente compleja. En el Guernica se 
daba incluso un desdoblamiento de las dos 
mujeres que compartían cabeza en Madre con 
niño muerto IV. La mujer (29) con el niño (30) 
.bebé. evidentes, en Madre con niño muerto 
IV, se proyectaban en el Guernica en la mujer con 
el niño evidentes, entre las patas del toro. La otra 
mujer (31) con el otro niño (32) .adolescente., 
en Madre con niño muerto IV, se proyectarían en 
la mujer (1) tendida a los pies del Guernica y en 
el hombre al que abrazaba en el suelo. 

Picasso pintó Madre con niño muerto IV con 
infinito ingenio. La mujer y el niño, unidos en un 
solo cuerpo, sugerían la forma de la letra «E» de 
España, una España pisoteada, ultrajada, 
ensangrentada, atravesada por las armas: la mujer 
hablaba con su cuerpo. La idea lograba conectar 
incluso con la imaginería religiosa, con imágenes 
que, con su cuerpo, hablaban de sufrimiento. Para 
ejemplo, la Dolorosa. 

La técnica compositiva de Picasso es fascinante. 
Desea que el comensal que se plante ante su obra 
pueda detectar a través de sus sentidos todos y
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