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suusuyo : cuiuscuya semensimiente inen semetipsoél mismo sitesté supersobre terramla Tierra. EtY factumhecho estfue itaasí. EtY protulitprodujo terrala Tierra herbamhierba virentemverde etque facientemda se- simiente men iuxtasegún genusel género suusuyo : y lignuqárbol; faciensque da fructuel fruto etque habescontinene unuqdqla; sementesimiente scdmsegún speciela especie suasuya. EtY viditvio deusDios quodque essetera bonubueno: ety factuhecha efue vesperela tarde ety manela mañana diesdel día terciustercero ». La referencia al relato bíblico de la creación de las plantas parecía ser un ardid del Bosco para dar la clave que permitía descifrar el contenido del tríptico abierto: en el tríptico cerrado, el grisáceo universo esférico, con la tierra plana en su ecuador, simbolizaría la semilla que se abre y germina al abrirse el tríptico, momento en el que puede contemplarse el divino árbol de la Creación. El grisáceo y lunar aspecto del tríptico cerrado, enraizado en los cielos, contrastaba con el colorido aspecto del tríptico abierto, florecido en la tierra: al igual que hay un Sol físico que ilumina el cuerpo y hace crecer los árboles para que den sus frutos, así hay un Sol metafísico,

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encarnado en Cristo, que ilumina el espíritu de los seres humanos para que den sus frutos. En el panel central, la fuente se petrificaba .respecto de la fuente del paraíso, de apariencia vegetal., quizá por causa del pecado. El pecado petrificaba el tronco del árbol de la Creación, dificultando el tránsito del agua, desde los cielos hasta la florida copa. Las raíces pétreas, afectadas por el pecado, tampoco agarraban en el cielo como las vegetales; y el árbol, que pesaba como la piedra, se alejaba del cielo y se hundía parcialmente en la tierra y en el agua, que entraba en el árbol por el orificio de la esfera contribuyendo aún más al hundimiento. Adán y Eva dejaban de ser divinos y se transformaban en humanos mortales; y su pecado, y el de sus descendientes, creaba coágulos que impedían fluir la savia; el árbol fuente se iba petrificando y se hundía. El agua que brotaba de la fuente parecía ahora proceder del bombeo del agua que entraba por su base. Apenas debía llegar agua desde el cielo, pues los vasos conductores de savia se habían cerrado. Los seres renunciaban a Dios y se volcaban en sus sentidos; consumían el agua existente sin saber que el agua consumida no era renovada, y que en el momento en el que el agua se acabase no habría más agua que bombear. Entonces, la fuente se secaría, tal y como sugería el panel derecho. Los ejércitos de Dios parecían termitas que descendían desde el

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