podía condenar a este caballo, por la originalidad 
de su pecado. Sólo el mismo dios que de la nada 
lo creó a su imagen y lo llamó Adán, hijo de la 
luz, y le dio una Eva hecha bisonte y un Edén de 
cuevas paleolíticas, lleno de fértiles muros, para 
que por ellos cabalgara junto al resto de animales 
del jardín de las delicias. Ese mismo dios era el 
que parecía aquí mirar furioso con su ojo .el 
derecho, caído (1) 2861, como en lágrima, en la 
cabeza del caballo; y cerrado (2), o en blanco (3), 
en el cuello. a quienes despreciaron esta obra. 
Una lágrima, en cabeza de caballo, caía de su ojo. 

2861 #ahsLPA4c1 

Un dibujo borrado, un aparente rectificado, de 
de un caballo en orientación especular a la del 
caballo visible, sugería con su cuerpo y 
adyacentes trazos perdidos una cabeza como de 
gallina (4), más que de halcón, con el pico a 
lomos del caballo. Y como ojo de halcón era ojo 
izquierdo (5) y ausente, como de Horus, en su 
humana y divina cabeza, el derecho cerrado (6) y 
también ausente, con pestañas en el reflejo de la 
crin. Hasta el número de la obra «(IV)» sugería 
ojos cerrados y abiertos, con boca en la tierra: las 
líneas horizontales en lo alto y bajo de los dos 
números romanos sugerían un ojo izquierdo 
cerrado (7) que al abrirse mostraba una niña de 
los ojos felina (8), de pupila vertical, que veía lo 
que decía que veía: «VI», del derecho, por más

que nosotros lo viéramos todo del revés. La cola 
del equino también era ojo izquierdo (9), cerrado 
y apretado, en vista frontal, emparejado en su 
gesto con el ojo derecho (2). Ojos, ojos y más 
ojos, que todo lo ven, hasta los sueños.
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