envió el jabalí que acabaría con su vida, 
uniéndole así para siempre con Perséfone. De la 
sangre derramada por Adonis nació una flor: la 
anémona. Y allí, en el Guernica, también parecía 
estar la flor, junto a la mano derecha de Adonis. 
El mito de Adonis, en el Guernica, reforzaría la 
idea de la muerte. Al quedar Adonis unido por 
siempre al mundo de los muertos, la mujer que yo 
veía tendida a los pies del Guernica, abrazando a 
Adonis, habría de ser, en ese contexto, Perséfone. 
¿A qué reino pertenecen las imágenes que no se 
ven, sino al reino de los muertos, del cual han de 
resucitar a vida eterna, llegado el día? Al apelar a 
la Muerte y al Infierno, Picasso replicaría en el 
Guernica, aunque desde otra perspectiva, el 
simbolismo que el Bosco parecía asociar al panel 
derecho de El jardín de las delicias. Además, por 
estar el mito de Adonis unido al nacimiento de la 
planta de la cual se extrae la mirra, Picasso 
lograría reforzar el relato de la Anunciación, al 
introducir en el Guernica las ofrendas de los 
Magos, cada cual junto a su dama oferente: el oro, 
en la luz del candil; el incienso, en las llamas; y la 
mirra, en la flor. 

EROS Y PSIQUE 

Dentro del contexto del mito griego 
transformado en tragedia, llegue a imaginar en el 
Guernica incluso la historia de Eros y Psique, 
unidos por el amor, en contra de la voluntad de

Venus. Del mito reconocí el momento en el que 
la bella Psique, tentada por sus envidiosas 
hermanas, rompía la promesa que le hizo a su 
misterioso amante, Eros, y se aproximaba de 
noche a él mientras yacía, portando con ella un 
candil para contemplar su rostro, desconocido 
hasta entonces para ella. Una gota del aceite del 
candil caía sobre Eros y le despertaba. Al 
comprobar la traición de su amada, Eros decidía 
abandonarla para siempre. 

En el Guernica, este mito experimentaba una 
metamorfosis magistral: al alumbrar Psique con 
el candil la cara de su amado descubría 
horrorizada el cuerpo inerte de Eros, símbolo 
ahora del amor destrozado por la guerra. La 
flecha del amor, la flecha de Eros .Cupido para 
los romanos., aparecía rota junto al cuello de su 
inerte arquero. 

De Medusa, el arte solía representar solo su 
cabeza, de cabellos serpenteantes, en manos de 
Perseo. Así aparece en algunos frescos 2852 
pintados sobre las paredes de Pompeya, la ciudad 
romana enterrada por la erupción del Vesubio en 
el año 79, seis décadas después de la muerte de 
Ovidio. En otro de los frescos encontré 
inmortalizada la escena del rapto de Europa 2853: el 
pincel del tiempo y de la tragedia, deseosos de 

2852 theoi google:traductor 

2853 theoi napolibeniculturali google:traductor
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