
otras tales que no llegan a penas al pa ladar, ni a mojar la boca, qual es el gus- to y saborcillo d vna fresa o madroño, y el olor de sus flores, q' au muchos co el olor se sustentan. Quisiera que todo el mundo estuuiera tan lleno de los traslados de esta pintura, como lo està de la verdad y del original, de donde retratò sus disparates Geronimo Bos- que: porque dexado a parte el gran pri mor, el ingenio y las extrañezas y con- sideraciones que ay en cada cosa (cau- sa admiración, como pudo dar en tan tas vna sola cabeça) se sacara grande fruto, viéndose alli cada vno tan retira do al viuo en lo de dentro, sino es que no aduierte lo que està dentro de si, y està tan ciego que no conoce las pas- siones y vicios que le tienen tan desfi- gurado en bestia, o en tantas bestias. Y viera tambien en la postrera tabla, el miserable fin y paradero de sus estu- dios, exercicios y ocupaciones, y en q' se truecan en aquellas moradas infer- nales. El q' toda su felicidad ponia en la musica y catos vanos y lasciuos, en da- ças, en juegos, en caças, en galas, en ri quezas, en mandos, en vengança, en es timacion de santidad y hipocresía, ve- ra vna contraposición en el mismo ge-

nero, y aquel gustillo breue, couertido en rabia eterna, irremediable, implaca ble. No quiero decir mas de los dispa- rates de Geronimo Bosque, solo se ad- uierta, que casi en todas sus pinturas, digo en los que tienen este ingenio (q' como vimos, otros ay senzillos y san- tos) siempre pone fuego y lechuza. Co lo primero nos dà a entender, que im- porta tener memoria de aquel fuego eterno, que con esto qualquier traba- jo se harà facil, como se vee en todas las tablas que pintò de San Anton. Y co lo segundo dize, que sus pinturas son de cuydado y estudio, y con estudio se han de mirar. La lechuza es aue no- cturna, dedicada a Minerua y al estu- dio, símbolo de los Atenienses, donde florecio tanto la Filosofia, que se alcan- ça con la quietud y el silencio de la noche, gastando mas aceyte que vino».