sensualidad, los estados, la ambicion, y 

fama. Este carro de heno en que va es- 

ta gloria, le tiran siete bestias fieras y 

monstruos espantables, donde se veen 

pintados hobres medio leones, otros 

medio perros, otros medio osos, me- 

dio pezes, medio lobos; símbolos todos 

y figura de la soberuia, de la luxuria, 

auaricia, ambicion, bestialidad, tirania, 

sagacidad, y brutalidad. Al derredor 

de este corro van todos los estados de 

los hombres, desde el Papa y Empera 

dor y otros Principes, hasta los que tie 

nen el estado mas baxo y mas viles ofi 

cios de la tierra, porque toda carne es 

heno, y todo lo endereçan los hijos de 

la carne, y de todo vsan para alcaçar es 

ta gloria vana y caduca: y todo es dar 

traças como subir a la gloria deste car- 

ro, vnos ponen escaleras, otros garaba- 

tos, otros trepa, otros salta, y busca qua 

tos medios y instrumetos puede para 

llegar alli arriba: vnos ya q' estauan en 

lo alto, cae de alli abaxo, otros atrope- 

lla las ruedas, otros esta gozado de aq'l 

nobre y ayre vano. De suerte q' no ay 

estado ni exercicio ni oficio, sea baxo, ò 

sea alto, sea diuino, o sea humano, q' los 

hijos de este siglo no lo couierta o abu 

sen del, para alcançar y gozar de esta

gloria de heno. Bien se q' van todos ca 

minado a prisa, y los animales q' tira el 

carro, forcejan porq' va muy cargado, 

y tira para acabar presto la jornada, des 

cargar aquel camino, y boluer por o- 

tro, con q' se sinifica harto bie la breue 

dad de este miserable siglo, y lo poco 

q' tarda en passar, y qua semejates son 

todos los tiempos en la malicia. En fin y 

paradero de todo esto, està pintado en 

la puerta postrera, donde se vee vn in- 

fierno espantosisimo, con tormentos 

estraños, monstruos espantosos, em- 

bueltos todos en obscuridad y fuego 

eterno. Y para dar a entender la mu- 

chedumbre de los que alli entran y 

que ya no caben, finge que se edifica 

aposentos y quartos nueuos: y las pie- 

dras que suben para assentar en el edi- 

ficio, son las almas de los miserables 

condenados, conuertidos tambie alli 

en instrumentos de su pena, los mis- 

mos medios que pusieron para alcaçar 

aquella gloria. Y porque se entendiesse 

tambien que nunca en esta vida des- 

sampara de todo punto el auxilio y pie 

dad diuina, aun a los muy pecadores: 

y aun quado estan en medio de sus pe- 

cados: se vee el Angel Custodio, juto al 

que està encima del carro de heno, en
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