ra, y de las aues del cielo: y como le ma 

da para exercicio de su obediecia y de 

su fè, que no coma de vn arbol: y des- 

pues como le engaña el demonio en 

figura de serpiente, come y traspassa el 

precepto de Dios, y le destierra de aq'l 

lugar deleytable, y de aquella alta dig 

nidad en que estaua criado y puesto. 

En el quadro que se llama carro de he 

no, està esto mas senzillamente pinta- 

do, en el del madroño està con mil fan 

tasias y consideraciones, que tiene mu 

cho que aduertir, esto està en la pri- 

mera parte y puerta. En el quadro gra 

de que luego se sigue, està pintado en 

que se ocupa el hobre, desterrado del 

Parayso y puesto en este mundo: y de- 

clara que en buscar vna gloria de heno 

y de paja o yerua sin fruto, que oy es, y 

mañana se echa en el horno, como di- 

xo el mismo Dios: y ansi descubre las 

vidas, los exercicios y discursos co que 

estos hijos de pecado y de yra, oluida- 

dos de lo que Dios les manda, que es 

hazer penitencia de sus pecados, y le- 

uantar los ojos de la fè a vn Saluador 

que los ha de remediar, conuertirse to 

dos a buscar y pretender la gloria de 

la carne, que es como heno breue, fini 

to, inutil, que tales son los regalos de la

sensualidad, los estados, la ambicion, y 

fama. Este carro de heno en que va es- 

ta gloria, le tiran siete bestias fieras y 

monstruos espantables, donde se veen 

pintados hobres medio leones, otros 

medio perros, otros medio osos, me- 

dio pezes, medio lobos; símbolos todos 

y figura de la soberuia, de la luxuria, 

auaricia, ambicion, bestialidad, tirania, 

sagacidad, y brutalidad. Al derredor 

de este corro van todos los estados de 

los hombres, desde el Papa y Empera 

dor y otros Principes, hasta los que tie 

nen el estado mas baxo y mas viles ofi 

cios de la tierra, porque toda carne es 

heno, y todo lo endereçan los hijos de 

la carne, y de todo vsan para alcaçar es 

ta gloria vana y caduca: y todo es dar 

traças como subir a la gloria deste car- 

ro, vnos ponen escaleras, otros garaba- 

tos, otros trepa, otros salta, y busca qua 

tos medios y instrumetos puede para 

llegar alli arriba: vnos ya q' estauan en 

lo alto, cae de alli abaxo, otros atrope- 

lla las ruedas, otros esta gozado de aq'l 

nobre y ayre vano. De suerte q' no ay 

estado ni exercicio ni oficio, sea baxo, ò 

sea alto, sea diuino, o sea humano, q' los 

hijos de este siglo no lo couierta o abu 

sen del, para alcançar y gozar de esta
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