aposento, de los capitulos y de la sa- 

cristia, todos estos lugares estan ador- 

nados con ellas: sin esta razon que pa- 

ra mi es grande, ay otra que se toma 

de sus pinturas, veense en ellas casi to- 

dos los Sacrametos y estados y grados 

de la Iglesia, desde el Papa hasta el mas 

infimo, dos puntos en que todos los 

hereges estropieça, y los pintò en mu 

chas veras, y con gran consideracion, 

que si fuera herege no lo hiziera, y de 

los mysterios de nuestra redencion hi 

zo lo mismo. Quiero mostrar agora 

que sus pinturas no son disparates, sino 

vnos libros de gran prudencia y artifi- 

cio, y si disparates son, son los nues- 

tros, no los suyos, y por dezirlo de v- 

na vez, es vna satyra pintada, de los pe 

cados y desuarios de los hombres. Pu- 

dierase poner por argumento de mu- 

chas de sus pinturas, los versos de aq'l 

gran censor de los vicios de los Roma- 

nos, que cantò al principio diziendo: 

Quidquid agunt homines, votum, timor, 

ira, voluptas: Gaudia, discursus nostri 

est farrago libelli. Et quando vberior 

vitiorum copia, Etc. que bueltos en Ca 

stellano, pudiera dezir assi Bosco. Qua 

to los hombres hazen, sus desseos, 

sus miedos, furias, apetitos vanos,

sus gozos, sus contentos, sus dis- 

cursos, de toda mi pintura es el su- 

geto. 

 Mas quando huuo de vicios tanta 

copia. La diferencia que a mi parecer 

ay de las pinturas deste hombre a las 

de los otros, es, q' los demas procura- 

ron pintar al hombre qual parece por 

de fuera, este solo se atreuio a pintarle 

qual es dentro: procedio para esto con 

vn singular motiuo, que declarè con 

este exemplo: los poetas y los pintores 

son muy vezinos a juyzio de todos: las 

facultades tan hermanas, que no dista 

mas que el pinzel y la pluma, que casi 

son vna cosa, los sugetos, los fines, los 

colores, las licencias y otras partes son 

tan vnas, que apenas se distinguen, si- 

no co las formalidades de nuestros me 

tafisicos. Entre los poetas Latinos, se 

halla de vno (y no de otro que merez- 

ca nombre) que pareciendole no po- 

dia ygualar en lo heroyco co Virgilio, 

ni en lo comico ò tragico llegar à Te- 

rencio, ò Seneca, ni en lo lyrico à Ora- 

cio, y aunque mas excelente fuesse, y 

su espiritu le prometiesse mucho, auia 

de ser estos los primeros: acordò hazer 

camino nueuo, inuentò vna poesia 

ridicula, que llamò Macarronica:
17 -2 -1 -1 +1 +1 +2 17 -2 -1 -1 +1 +1 +2