El palacio real .palacio de los Austrias, 
orientado a oriente, con el Patio de los 
Mascarones en su centro. simbolizaba la cabeza 
de Cristo. Las habitaciones de Felipe II 
descansaban sobre el hombro izquierdo de Cristo, 
junto a la cabeza y el cuello. Las habitaciones de 
la infanta Isabel Clara Eugenia quedaban en la 
misma posición, pero del otro hombro. El Patio 
de los Reyes, orientado a poniente, simbolizaba 
las piernas de Cristo. La Basílica daba forma al 
torso de Cristo. La voz emanaba del altar mayor. 
El retablo del altar mayor era una enorme lengua 
en comunión .símbolo de la lengua del pueblo y 
de la palabra de Dios., una lengua que recibía 
en su punta el cuerpo y la sangre de Cristo, pues 
allí era donde aparecía Cristo crucificado sobre la 
cruz hecha de madera procedente del mismo 
barco .el «cinco chagas». del que Felipe II 
mandó se hiciera su ataúd. 

Acerca de la existencia de lo casual en este 
mundo, y en referencia a los solemnes 
recibimientos que, organizados atendiendo a otras 
razones .como la entrada en Milán de los 
«Embaxadores de los Elbecios»., parecían dar 
también la bienvenida en esas ciudades al 
coincidente y casual paso por allí de las cuatro 
grandes cajas con las santas reliquias, decía fray 
José de Sigüenza: «Todo esto para nosotros es a 
caso, mas no para el señor de la casa, que dispone 
en esta del vniuerso todas las cosas con sumo
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