bado auia peligro en esto, porque no 

podia passar la hostia. Quexose el san- 

to Rey dello a don Christoual de Mo 

ra, y despues a su Confessor, agrauian- 

dose que no le auia comulgado […] 

 y 

todo aquel dia estuuo con esta pena […] 

 La tarde antes de la vltima noche, 

dixeron los medicos a don Christoual 

de Mora, que su Magestad se yua aca- 

bando a prissa, que se lo dixesse claro, 

para que se aparejasse a la partida […] 

 Auia el, dicho mu- 

chas vezes en estos dos dias postreros, 

que le auisassen quando llegaua su ho- 

ra, porque queria hablar con Dios, y 

y conuertirse todo a el […] 

 Cerca de la vna 

de la noche llegò el Confessor de su 

Magestad que oy es, y le hizo otro ra- 

zonamiento: escuchaualo todo el de- 

uoto Señor con alegre semblante, sin 

jamas cansarse de oyr esto toda aque- 

lla noche en peso, que aun los muy sa- 

nos y fuertes se cansauan, y el les des- 

pertaua diziedo: Padres decidme mas, 

que quanto mas se allegaua a la fuen- 

te, tato crecia mas la sed […] 

 Sucediero 

aqui dos cosas, dignas de aduertencia,

que confirma bien estos fauores diui- 

nos. La primera, que tornandole à dar 

don Fernando de Toledo, la cadela de 

nuestra Señora de Monserrate, à las 

tres de la mañana, alçò el Rey los ojos, 

y le mirò riendosele, y tomándosela 

de la mano dixo: Dadla acà que ya es 

hora […] 

 La otra fue, que luego à hora y 

media antes que espirasse, tuuo vn pa- 

raxismo (no se si lo llamemos ansi) tan 

grande, que todos entendieron que a- 

uia ya acabado. Y estando tristes, y der 

ramando lagrimas, subitamente abriò 

los ojos con vna viueza estraña, y los 

puso en el crucifixo que tenia don Fer- 

nando en las manos: que era aquel de 

su padre. alargò la mano y tomoselo; y 

con gran deuocion y ternura le besò 

muchas veces. Quedarose admirados 

ver tan repentina y sobrenatural viue- 

za; y que tan subito tornasse en si tan 

aduertido y tan entero. Entendiose de 

lo vno y de lo otro, que nuestro Señor 

vsaua con el de grandes misericordias, 

y le reuelaua detro su bien y su salud, 

que reconocia en si mismo el fruto del 

arbol santissimo de la cruz, medio de 

la salud de las almas: y assí besaua y ado 

raua las imagines de fuera, por ser el
17 -2 -1 -1 +1 +1 +2 17 -2 -1 -1 +1 +1 +2