uo del cielo, le mandò traer a esta su ca 

sa de San Lorenço, que por ser muy 

grande, no fue poco lo que costò el por 

te. Mandò se hiziesse del la cruz, que 

es el remate del altar mayor: y diga- 

moslo assi, de toda la fabrica, y sostiene 

vn crucifixo de bronze dorado, que 

creo es el mayor, y mejor que jamas se 

ha fundido, porque tiene nueue pies y 

mas de largo. Despues se hizo otra 

cruz del mismmado ero, en que està 

otro crucifixo de mas liuiana materia. 

Pusose en vn altar en la Iglesia junto 

a la puerta del claustro principal. Quie 

considerare tantas circunstancias del 

arbol, de su nombre, de la tierra, del ofi 

cio, y del fin: podra sin miedo dezir, q' 

son cosas mas que a caso […] 

 Viernes onze de Setiebre dos dias 

antes que muriesse, las dos luzes de 

sus ojos, el Principe nuestro Señor, y su 

hermana la señora Infanta entraron a 

despedirse de su padre, y a que les dies 

se su bendicion, trance de gran senti- 

miento de ambas partes […] 

 El dia an 

tes que muriesse le dixo Missa su Con 

fessor en el Oratorio, junto a su cama. 

Quado alli se la dezia era casi siempre 

para comulgarle: como estaua tan aca

bado auia peligro en esto, porque no 

podia passar la hostia. Quexose el san- 

to Rey dello a don Christoual de Mo 

ra, y despues a su Confessor, agrauian- 

dose que no le auia comulgado […] 

 y 

todo aquel dia estuuo con esta pena […] 

 La tarde antes de la vltima noche, 

dixeron los medicos a don Christoual 

de Mora, que su Magestad se yua aca- 

bando a prissa, que se lo dixesse claro, 

para que se aparejasse a la partida […] 

 Auia el, dicho mu- 

chas vezes en estos dos dias postreros, 

que le auisassen quando llegaua su ho- 

ra, porque queria hablar con Dios, y 

y conuertirse todo a el […] 

 Cerca de la vna 

de la noche llegò el Confessor de su 

Magestad que oy es, y le hizo otro ra- 

zonamiento: escuchaualo todo el de- 

uoto Señor con alegre semblante, sin 

jamas cansarse de oyr esto toda aque- 

lla noche en peso, que aun los muy sa- 

nos y fuertes se cansauan, y el les des- 

pertaua diziedo: Padres decidme mas, 

que quanto mas se allegaua a la fuen- 

te, tato crecia mas la sed […] 

 Sucediero 

aqui dos cosas, dignas de aduertencia,
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