xo, que fue del Emperador mi padre, q' 

murio con el en la mano, y assi pienso 

yo morir. Aora quatro dias antes que 

falleciese, le pidio esto al mismo Iuan 

Ruiz, como si huuiera dos dias que le 

auia hecho esta preuencion […] 

 Mandò colgar el crucifi 

xo por dentro de las cortinas de la ca- 

ma, frontero de sus ojos […] 

 A don Fernando de Toledo 

encargò guardase las velas, para que 

le diesse vna quando fuesse hora, junto 

con el crucifixo. Mandò en estos mis- 

mos dias hazer su ataud, y que se le tra 

xessen delante […] 

 La madera deste ataud, porq' lo diga- 

mos aqui de paso, es de vnos arboles 

grandes que se crian en las India Orie- 

tal (podemos llamarlos arboles del Pa- 

rayso) alla le llaman Angeli. Auia serui 

do la viga de que se hizieron las tablas, 

de quilla, o fundamento de vn Galeon 

de los de Portogal, que se llamò cinco 

chagas, porque su divisa o impressa, 

eran las cinco llagas de nuestra salud. 

Veynte años auía, poco mas o menos, 

que estaua en aquel Puerto de Lisboa 

desechada en aquella arena, hecho po 

yo y descanso de pobres: vino a noticia 

de su Magestad, y no se por qual moti-

uo del cielo, le mandò traer a esta su ca 

sa de San Lorenço, que por ser muy 

grande, no fue poco lo que costò el por 

te. Mandò se hiziesse del la cruz, que 

es el remate del altar mayor: y diga- 

moslo assi, de toda la fabrica, y sostiene 

vn crucifixo de bronze dorado, que 

creo es el mayor, y mejor que jamas se 

ha fundido, porque tiene nueue pies y 

mas de largo. Despues se hizo otra 

cruz del mismmado ero, en que està 

otro crucifixo de mas liuiana materia. 

Pusose en vn altar en la Iglesia junto 

a la puerta del claustro principal. Quie 

considerare tantas circunstancias del 

arbol, de su nombre, de la tierra, del ofi 

cio, y del fin: podra sin miedo dezir, q' 

son cosas mas que a caso […] 

 Viernes onze de Setiebre dos dias 

antes que muriesse, las dos luzes de 

sus ojos, el Principe nuestro Señor, y su 

hermana la señora Infanta entraron a 

despedirse de su padre, y a que les dies 

se su bendicion, trance de gran senti- 

miento de ambas partes […] 

 El dia an 

tes que muriesse le dixo Missa su Con 

fessor en el Oratorio, junto a su cama. 

Quado alli se la dezia era casi siempre 

para comulgarle: como estaua tan aca
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