
de poco el baculo, pues le fue forçoso andar en vna silla, y verse como lleuar a enterrar cada dia. Iuntose con esta etica vna muy mala compañera, vn principio de hydropesia, hinchadose- le el vientre, muslos y piernas, que bas tara por si solo este rabioso accidete a descomponer el hombre mas atenta- do del mundo, por la implacable sed q' causa en las entrañas, passion afli- ge mas que todas quantas nos acome- ten: y lo peor es, que con ninguna cosa cobra mas fuerças, como con lo q' mas se apetece, que es el agua […] Y assi passò estos dos años y medio co grandissimo martyrio, leuantando los ojos de su esperança à su Dios y Señor, implorando el auxilio y fauor de sus Satos […] Sobre todos estos males, año y medio tambien antes desta vlti- ma enfermedad, para que ni se valies- se de pies ni manos, se le hizieron qua tro llagas en el dedo de enmedio de la mano derecha, y otras tres en el dedo indice de la misma mano, y otra en el dedo pulgar del pie derecho, que de noche y de dia le estauan atormen- tando, y particularmente cuado se las curauan […]

Quando llegó aqui a San Lorenço esta postrera vez , auia mejo- rado vn poco destas llagas, que todo el inuierno y verano de antes le auian afligido grauemente […] Despues de auerle fatigado siete dias continuos las fiebres que sobreui nieron à tantos ages, quando auia de hazer alguna indicacio la naturaleza, q' por esso llaman criticos à estos dias nuestros medicos, asado y consumido del fuego maligno que le tenia ya en los huesos, arrojò en el muslo encima vn poco de la rodilla derecha, vna apo stema de calidad maligna, que fué cre ciendo y madurando poco a poco con dolores muy grandes, porque aunque procuraron los medicos resoluerla co los mejores remedios que supiero, no fue ninguno bastante: porque a mi jny zio no venian estas llagas por sola la fuerça del mal humor corrompido, si- no embiados de aquella mano que vsa de todo lo criado, como de instrume- tos con que se haze su voluntad. Sen- tialo assi el buen Filipo, y leuantando los ojos dezia con la boca y con el co- raçon, aquellas ternissimas palabras q' dixo su Rey y Señor en el Huerto: Pa- ter non mea sed tua voluntas fiat, que