
las aguas, seguida de su curia, en busca de la razón de la muerte 168. La arbórea metáfora también era aplicable a las personas: el cerebro del buen ser humano es como la copa de un árbol entroncado en las buenas ideas, enraizado en Dios, y da por frutos buenas obras. El universo es fruto del árbol divino 169, unido a él por el tallo de la fe. «Mi reino no es de este mundo», dice Jesucristo en el fruto. 168 abc larazon clarin vatican:[1 2] gaceta 169 abc La semilla, el árbol y su fruto son el ejemplo por excelencia del ciclo eterno de la vida; y también lo son del reino de los cielos. Así habló Jesucristo: «AliamOtra parabolamparábola proposuitpropúso eisles dicensdiciendo: ” “SimileSimilar estes regnumel reino caelorumde los cielos granoal grano sinapisde mostaza quodque, accipienstomándolo, homoun hombre seminavitsembró inen agroun campo suosuyo. QuodLa que minimummínima quidemsiquiera estes omnibusde todas seminibuslas semillas, cumcuando autemsin embargo creveritcrece, maiusla mayor estes omnibusde todas

holeribuslas hortalizas, ety fitllega a ser arborun árbol itatal utque volucresla aves caelidel cielo veniantvienen ety habitenthabitan inen ramislas ramas eiussuyas”» 170. 170 Mateo 13, 31-32 vatican:[español latín] latinvulgate biblos bl:1, 10-18 bl:GB42 171 2 Corintios 3, 10-11 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 172 floriade El jardín de las delicias construía su relato en base a conceptos opuestos y, al mismo tiempo, complementarios: cielo vs. tierra, raíz vs. copa, gloriosa vida eterna 171 vs. sufrimiento y muerte, paraíso vs. infierno, universo espiritual vs. universo de los sentidos. El cielo es símbolo de la vida eterna y del universo espiritual; en él hunde sus raíces el árbol de la Creación. La tierra es símbolo de la copa del árbol, de la vida terrenal, de aquello que es necesario podar .cuando no da fruto. para que el árbol crezca más fuerte; y también es símbolo del universo de los sentidos y de la muerte, pues morir es el destino del fruto e incluso el de las hojas del árbol caduco. Hay que sentir para vivir, que no vivir para sentir. El inmenso árbol de la Creación florecía y fructificaba en el panel central. En él pintó el Bosco toda una exposición mundial de horticultura 172, todo un paraíso ornitológico, de flores, frutos y pájaros de apariencia gigantesca, si se comparaban con los desnudos personajes