altar, porta coronas como ofrendas. Al frente de 
ellas aparece Baltasar; y delante, Melchor; y 
luego, Gaspar, llevando cada cual sus ofrendas a 
la Virgen entronizada con el Niño, flanqueada por 
dos ángeles a cada lado. Sobre el primero de los 
Magos brilla la estrella que les ha guiado hasta 
allí, una estrella dorada, con bordes negros y ocho 
puntas triangulares que de nuevo me hicieron 
recordar los haces de luz de la lámpara del 
Guernica. Al otro lado de la nave hay otro 
mosaico, de la misma extensión, simétrico en su 
concepción: una multitud de mártires y santos en 
fila se dirigen hacia Cristo entronizado, 
flanqueado también por cuatro ángeles, dos a 
cada lado. Cristo bendice con su diestra mientras 
en su siniestra sostiene… ¿Qué podría ser ese 
objeto rojo y alargado? Quizá un cáliz. Quizá un 
candil. O quizá fuese ambas cosas, como el 
iluminado y Santo Grial de Parsifal. Puestos a 
buscarle alguna semejanza artística, ahí estaba el 
candil del Guernica. Sin duda tenía la misma 
forma, y hasta estaba agarrado igual, salvo porque 
en el Guernica el dedo gordo aparecía en medio 
de los otros cuatro dedos, cual Cristo entronizado 
flanqueado a cada lado por dos ángeles.
17 -2 -1 -1 +1 +1 +2 17 -2 -1 -1 +1 +1 +2