nunca había oído hablar. A esta última clase 
pertenecía el árbol de Nabucodonosor, llamado 
así por habérsele aparecido al rey de Babilonia en 
un sueño. Tanto le perturbó aquel sueño a 
Nabucodonosor que llegó a exigir a todos los 
sabios de su corte que lo descifraran: ninguno 
tuvo éxito, salvo el profeta Daniel, el único que 
logró desenredar la madeja onírica y fue capaz de 
dar al rey una interpretación tan satisfactoria que 
de inmediato fue nombrado gobernador de la 
provincia de Babilonia y coronado príncipe de los 
gobernadores sobre todos los sabios. En aquel 
sueño 2682, Nabucodonosor vio un enorme árbol 
que a todos los seres proveía de sustento: «Cortad 
el árbol .escuchó decir.; pero dejad la cepa y 
sus raíces. Cámbiese su corazón de hombre por 
uno de bestia hasta que pasen siete tiempos». 
Daniel, tras meditar las palabras de este sueño, 
descifró con horror la pesadilla: el árbol era 
Nabucodonosor, que había crecido poderoso; 
cortarlo significaba que el rey sería expulsado de 
entre los hombres, obligado a morar entre las 
bestias hasta que entendiera que ningún poder 
humano era comparable a la omnipotencia de 
Jehová, el Dios que salvó a Daniel cuando fue 
encerrado en la fosa de los leones, de la que salió 
ileso, la misma fosa a la que luego serían 
arrojados y devorados quienes, corroídos por la 

2682 Daniel 4 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

envidia, maquinaron tan trágico final para el 
profeta. La figura hueca, en el infierno de El 
jardín de las delicias, adquiría un significado más 
a añadir a la ya larga lista de sueños, visiones y 
revelaciones tomadas de la Biblia y de la 
tradición cristiana. 

Entre las escenas iluminadas estaban la escena 
de Betania, con María Magdalena bajo la mesa, 
ungiendo los pies de Jesús; y escenas con los 
elementos típicos de misa de San Gregorio; y la 
escena de la escalera de Jacob; y la del Juicio 
Final, con el pantocrátor en su mandorla; y la 
escena del Prendimiento, con Pedro, cuchillo en 
mano, cortándole la oreja a Malco, a la luz de un 
farol, con Judas dando su beso, bajo un estandarte 
en el que ondeaba la figura de un escorpión. 
Encontré incluso la escena del regreso de los 
espías de Canaán, con el descomunal racimo de 
uvas; y la escena de la Creación en su día 
quinto 2683, con Dios bendiciendo a los animales, 
junto a una charca, en una composición que 
recordaba el panel izquierdo de El jardín de las 
delicias, la misma idea que ilustraba una 
iluminación que ya había visto en el Bestiario de 
Aberdeen 2684, del siglo XII, todo lo cual daba 
muestra de lo extendida que estaba esta 
iconografía por el territorio europeo. 

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17 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=daniel%204;&version=42; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PNK.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_danielis_lt.html#4 http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=32&c=4 http://www.biblos.com/text/daniel/4-1.htm 17 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.kb.dk/permalink/2006/manus/218/eng/14+recto/ http://translate.google.com/translate_t http://www.abdn.ac.uk/bestiary/comment/2r.hti http://translate.google.com/translate_t