Entre los elementos incluidos en las dos 
ilustraciones sobre la impaciencia 2659,2660 se podía 
ver el tablón rectangular de una mesa volcada, 
con los vasos por el suelo, y una flecha y una 
espada, y otros objetos de la Pasión, elementos 
que también se podían intuir simbolizados en el 
panel derecho del tríptico del Bosco. Y lo mismo 
ocurría con las dos ilustraciones sobre la 
vanagloria 2661,2662: también había campanas en el 
panel derecho del tríptico del Bosco, e incluso 
una bestia que se tragaba a los hombres enteros. 
Hasta el elemento principal de la última 
imagen 2663, el cirio encendido que un personaje 
entregaba al moribundo como símbolo de su 
salvación, aparecía en manos de una mujer en el 
panel derecho de El jardín de las delicias. 

2659 loc 

2660 loc 

2661 loc 

2662 loc 

2663 loc 

«¿No querías sopa? Pues toma siete tazas», 
parecía clamar el tercer tratado del incunable, 
poniendo sobre la Mesa de los pecados capitales 
siete tazas más de caldo. El tratado, dedicado a 
los siete pecados capitales, acompañaba cada 
pecado con su correspondiente ilustración. El 
orgullo .o soberbia., la envidia, la ira, la 
pereza, la avaricia, la gula, la lujuria, todos

recibían su castigo de manos de bestias y 
demonios, ejecutores del martirio a los pecadores 
hombres y mujeres, ahora desnudos. En la 
ilustración sobre el orgullo 2664 los pecadores, 
atormentados por las bestias, aparecían atados a 
enormes ruedas giratorias. La idea de un carrusel 
del tormento también se daba en el panel derecho 
de El jardín de las delicias, como contraposición 
a la festiva cabalgata circular del panel central. La 
misma idea aparecía en otras obras del Bosco, 
como en las coronaciones de espinas, donde la 
circularidad era sinónimo de mofa y sufrimiento. 

2664 loc 

2665 loc 

La envidia se castigaba en un lago que parecía 
de fuego; la ira, con cuchillos y lanzas que 
atravesaban a los pecadores; la pereza, con 
serpientes que les acosaban; y la avaricia y la 
lujuria, con demonios que les atormentaban en 
calderos. En la ilustración sobre la gula 2665 había 
una mesa rectangular vestida con mantel, dos 
grandes platos y una jarra, y muchas ranas, y 
demonios alrededor que obligaban a los hombres 
y mujeres a comer las ranas vivas. Las ranas 
sobre las bocas me recordaron a las ranas que 
sobre algunos personajes había pintado el Bosco 
en El jardín de las delicias, e incluso me 
recordaron, por el asunto, al gigantesco sapo 
asentado en el estómago de la figura hueca.
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