
panel derecho de El jardín de las delicias: un pergamino con su sello, una bolsa con monedas, un demonio que con su espada hería en su costado a un hombre que yacía en el suelo. Las patas de los demonios .en concordancia con las de la figura hueca, en el tríptico del Bosco. parecían patas de gallo. El muslo de uno de ellos era a su vez cabeza que se zampaba a su propia pierna: la imagen me recordó la del enorme pájaro azul que en esa zona del tríptico del Bosco devoraba a una persona. La imagen siguiente 2657 situaba junto al lecho del moribundo a algunos personajes mencionados en el texto. Además de unos diablos y el ángel, aparecían San Pedro con su llave, el gallo, María Magdalena con un frasco de ungüentos, Jesucristo crucificado y un personaje caído sobre su caballo. Una y otra vez se repetía la misma iconografía que creía ver en El jardín de las delicias. 2657 loc 2658 loc La imagen de la tercera tentación, que en este caso era la de la avaricia 2658, incluía a otro caballo y a un personaje que llenaba en una casa una jarra con el vino de un tonel, en una escena similar a la que transcurría dentro del huevo roto que hacía de cuerpo de la figura hueca en el tríptico del Bosco.

Entre los elementos incluidos en las dos ilustraciones sobre la impaciencia 2659,2660 se podía ver el tablón rectangular de una mesa volcada, con los vasos por el suelo, y una flecha y una espada, y otros objetos de la Pasión, elementos que también se podían intuir simbolizados en el panel derecho del tríptico del Bosco. Y lo mismo ocurría con las dos ilustraciones sobre la vanagloria 2661,2662: también había campanas en el panel derecho del tríptico del Bosco, e incluso una bestia que se tragaba a los hombres enteros. Hasta el elemento principal de la última imagen 2663, el cirio encendido que un personaje entregaba al moribundo como símbolo de su salvación, aparecía en manos de una mujer en el panel derecho de El jardín de las delicias. 2659 loc 2660 loc 2661 loc 2662 loc 2663 loc «¿No querías sopa? Pues toma siete tazas», parecía clamar el tercer tratado del incunable, poniendo sobre la Mesa de los pecados capitales siete tazas más de caldo. El tratado, dedicado a los siete pecados capitales, acompañaba cada pecado con su correspondiente ilustración. El orgullo .o soberbia., la envidia, la ira, la pereza, la avaricia, la gula, la lujuria, todos