
de sus pecados. y el mar simboliza el mundo .«par la meir le monde».. El relato prosigue con más simbolismos. La cama simboliza la santa mesa en la que cada día se sacrifica al Hijo de Dios; y también es símbolo de la cruz en la que murió Cristo: una vez más, un texto se transformaba en clave que justificaba las crucifixiones del panel derecho de El jardín de las delicias. Todo era simbolismo en esta parte del relato, como lo eran El jardín de las delicias y el Guernica. Las tres ramas también tenían su significado en L.Estoire del Saint Graal: la rama blanca simbolizaba la virginidad de Cristo; la rama roja, su gran amor por la humanidad, un amor que le indujo a dar su cuerpo para redimirla; y la rama verde era símbolo de paciencia; porque sólo el paciente logra sobreponerse a las adversidades. L.Estoire del Saint Graal proseguía con más visiones y sueños. En este punto di por buenas mis conclusiones y decidí que, más que seguir leyendo, debía presentarme ante el Grial .El jardín de las delicias. para rendirle mis respetos. Y sin más me levanté. Fue tal el chasquido que me dio el cuello al incorporarme, y el mareo que llegó justo después, que tuve que apoyarme en la mesa para no caerme de bruces al suelo. De nuevo la culpa era de la dichosa mala postura que me estaba destrozando las cervicales. Recogí los libros, los

devolví y salí de la Biblioteca Nacional dándome un masaje en el cuello. LA GUAGUA 27 Tomé la guagua 27. En el trayecto hacia el Museo del Prado recordé a Wagner y su Parsifal. PARSIFAL Parsifal era una de mis óperas favoritas. De hecho, todas las óperas de Wagner lo eran, algo que incluso a mí me sorprendía, pues no conseguía entender qué podía haber cambiado en mi capacidad de apreciación de la belleza musical para que estas óperas, que ni por asomo se me hubiera ocurrido escuchar hacía tan solo una década .más preocupado entonces por Mozart, Verdi o Puccini., ocuparan hoy este lugar de privilegio. Supongo que las transmisiones radiofónicas del Festival de Bayreuth 2489 tenían algo de culpa: hasta las interrupciones ocasionales de la señal reclamaban su sentido, manteniendo al oyente en tensión por no saber cuándo podría aparecer la malvada interferencia, siempre al acecho, dispuesta a abalanzarse sin piedad sobre el momento estelar de la obra, atacando unas veces por el verso .canal Verdi. y otras por el recto .canal Ravel., cayendo como manchas en el tiempo, ensuciando las horas 2489 bayreuther-festspiele google:traductor larazon abc:[1 2]