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lamentan de sus infortunios y lloran. Es entonces cuando, en este estado de ánimo, Eva le pone nombre al árbol, un nombre muy significativo, pues no podía sino confirmar su conexión con El jardín de las delicias: Eva bautiza al árbol con el nombre de «los árboles de la muerte» .«li arbres de la mort».. Tuve que releer el párrafo porque no daba crédito a mis ojos. Estas simples palabras parecían erigirse ahora en claves destinadas a la interpretación del panel derecho del tríptico del Bosco, confirmando con ello, con una rotundidad inverosímil, la intencionalidad del pintor, su deseo de fusionar en una sola figura varios simbolismos, entre los cuales estaría el cuarto jinete del Apocalipsis, también llamado Muerte. Pero la historia aún daba más de sí. Después de que Eva le pusiera nombre al árbol, se escuchó una voz que, desde el Cielo, corrigió a Eva: el árbol había de llamarse «el árbol de la vida» .«larbre de vie»., por la buena nueva que anunciaba. Quedé tan sorprendido que durante unos minutos no hice más que contemplar la figura hueca, en la reproducción digital del Museo del Prado, hipnotizado ante la complejidad conceptual de aquella representación, tan fascinante y poliédrica. Sólo la pintura podía lograr algo así, como Picasso lo hizo en el Guernica. De entre todas las conexiones que enlazaban L.Estoire del Saint Graal con El jardín de las delicias ninguna como las de este pequeño

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relato sobre Adán y Eva me parecieron tan explícitas, ni tan bien logradas. Pero aún había más. Ahora Dios ordena a Adán y a Eva que procreen; pero Adán y Eva sienten vergüenza. Dios, por piedad, les cubre de oscuridad. Un viernes, bajo el árbol de la vida, Abel es concebido. Cuando desaparece la oscuridad, Adán y Eva se dan cuenta de que Dios les ha ayudado, y ven con asombro cómo el árbol de la vida ha cambiado de color: ahora es verde, ha florecido y da frutos .en el panel derecho de El jardín de las delicias, a los pies del gigantesco pájaro sentado en su trono, aparecía una extraña forma arbórea de color verde, asociada a una escena de lujuria.. Abel será bueno de pensamientos y amará a su creador. Caín, que es todo lo contrario, corroído por la envidia hacia Abel, planea el asesinato de su propio hermano. Un día caluroso, mientras Abel está durmiendo bajo el árbol de la vida, Caín se le acerca y le asesina. De nuevo pensé en El jardín de las delicias, imposible no hacerlo; porque allí, bajo el gigantesco árbol, en la parte inferior del panel derecho, en primer plano, en el mismo Infierno, el Bosco parecía haber situado, con toda lógica, el primer asesinato de la historia de la humanidad, el de Abel a manos de Caín. Abel, el pastor, se apoyaba sobre el tablón rectangular, mientras Caín, vestido con ropas de campesino, transformado en bestia, le asesinaba.

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