
Mateo 28, 3 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Lucas 17, 24 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Apocalipsis 4, 5 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Apocalipsis 8, 5 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Apocalipsis 11, 19 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Apocalipsis 16, 18 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 2471 Hechos 8, 39 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Hechos 22, 17 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 2 Corintios 12, 2-4 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 1 Tesalonicenses 4, 17 vatican:[español latín] latinvulgate biblos lo elevó por encima del suelo 2471. «Nada temas, José. Mírame y reconóceme; porque soy yo». Y José lo miró, y lo reconoció, y entonces exclamó lleno de asombro: «¡Eres tú, Elías!». ¿Elías? No soy Elías, sino «Jesús de Nazaret, cuyo cuerpo has sepultado». Pero José, que no acaba de convencerse, le responde: «Muéstrame la tumba en que te deposité». Jesús le vuelve a tomar de la mano y allí lo lleva; le muestra el sudario y el paño que había envuelto su cabeza. Es entonces cuando José reconoce a Jesús y lo adora. Luego, Jesús lo toma de la mano y lo lleva a Arimatea, a la casa de José. «Durante cuarenta días no salgas de tu casa. Yo vuelvo ahora cerca de mis discípulos», dice Jesús, y desaparece. Los sacerdotes y los levitas quedan estupefactos al escuchar este relato. Los judíos mandan llamar de nuevo a los tres hombres que habían visto a Jesús resucitado en el monte de los Olivos. Anás y Caifás escuchan sus testimonios. Los presentes no salen de su asombro. «Razones

tenéis para admiraros», dice José a Anás y a Caifás. Según José, Jesús no sólo ha resucitado, sino que también ha devuelto la vida a muchos otros difuntos que estaban en el reino de la Muerte. Es a partir del capítulo diecisiete cuando dos de estas personas, Carino y Leucio, hijos resucitados del sacerdote Simeón .el mismo sacerdote que recibió en el templo y tuvo entre sus manos al niño Jesús recién nacido. ofrecen en la sinagoga el relato pormenorizado y por escrito del descenso de Cristo a los Infiernos. Allí, Cristo se encuentra con «Satanás, el príncipe de la Muerte», y con la «Furia, el príncipe de los Infiernos». Que ni pintadas en El jardín de las delicias algunas de las escenas que aquí se relatan. En el capítulo dieciocho, Adán, «el padre de todo el género humano», ve un «brillo que ilumina el fondo de las tinieblas». Adán reconoce en ese brillo la próxima llegada de Jesús. Luego es Isaías quien ve en esa luz la confirmación de una de sus profecías, aquella que habla del hijo de Dios como «luz que brillaría sobre los que estaban en la región de la Muerte» 2472, la misma luz que ahora «ha llegado, y ha brillado para nosotros, que en la Muerte estábamos». A la luz de El jardín de las delicias, la figura de Jesús muerto, en su descenso a los Infiernos, podría estar simbolizada por la figura hueca, en el panel 2472 Isaías 9, 2 vatican:[español latín] latinvulgate biblos