de Nicodemo para introducirlo en la leyenda 
artúrica, todo con el fin de identificar el grial con 
esa supuesta reliquia de la cristiandad, resultó de 
gran éxito comercial en la Edad Media y aun en 
nuestros días, pues sigue generando superventas a 
base de apelar a la innata atracción del ser 
humano hacia lo desconocido, atracción que algo 
debe de compartir fisiológicamente con la del 
amor, pues ciega de la misma manera, si no más. 

El Evangelio de Nicodemo comienza con un 
comentario del autor, un tal Emeo, en el que 
indica que lo que escribe es en realidad una 
traducción al griego del texto original en hebreo 
escrito por Nicodemo 2463, recurso que ya 
empezaba a sonarme quijotesco. Emeo fecha su 
traducción en el «año IV de la olimpiada 202», 
«decimoctavo del reinado de Tiberio César, 
emperador de los romanos, bajo el reinado de 
Herodes sobre Galilea». Tras esta somera 
introducción, comienza el relato. Los judíos 
acusan a Jesús ante Pilato: dicen que Jesús no 
santifica la fiesta del sábado, pues se le ha visto 
curar enfermos en ese día de descanso .lo que 
de inmediato me hizo pensar en la figura hueca 
del panel derecho de El jardín de las delicias, en 
la herida y su curación como símbolos de aquello 
por lo que condenaron a Jesús.. El relato 
prosigue con Pilato, que ordena que le traigan a 

2463 wiki

Jesús. Cuando Jesús entra en el pretorio suceden 
hechos milagrosos. Pilato queda sobrecogido de 
espanto. A esto siguen algunos testimonios, unos 
favorables a Jesús, otros adversos. Pilato, que no 
ve culpa ninguna en Jesús, dialoga con él. Luego, 
Pilato sale del pretorio para decir a los judíos que 
sigue sin encontrar falta alguna en Jesús. Los 
judíos insisten. Pilato pregunta: «Pero, ¿qué ha 
hecho para merecer la muerte?». «Ha dicho que 
era el Hijo de Dios», responden los judíos. Es en 
este momento cuando entra en escena Nicodemo, 
que pronuncia unas palabras en defensa de Jesús. 
Más tarde, interviene otro judío: dice que estuvo 
postrado en el lecho mucho tiempo, a causa de 
sus enfermedades, hasta que un día unos jóvenes 
piadosos le llevaron en su lecho ante Jesús y 
quedó totalmente curado. «¿Qué día era?», le 
preguntan los judíos: fue un sábado. Luego habla 
uno que había sido ciego; y después habla otro 
que en su día fue leproso, ambos curados por 
Jesús. También da su testimonio una mujer 
llamada Verónica y otros de entre la multitud, que 
aclaman a Jesús como profeta. Cuando Pilato se 
entera de que Jesús había resucitado a Lázaro, 
que llevaba cuatro días muerto, queda aterrado. 
Pilato, que sigue sin ver culpa en Jesús, propone 
al pueblo su liberación, pues es costumbre liberar 
a un preso en el día de los Ázimos. «¿A quién 
preferís, a Jesús o al famoso asesino Barrabás?», 
pregunta Pilato. «¡Suéltanos a Barrabás!», se oyó
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