capaz de proveer de alimento y de vida a la 
comunidad del Grial. También le cuenta cómo 
cada Viernes Santo una paloma desciende del 
cielo y deposita sobre la piedra una hostia que 
renueva sus poderes .gesto a todas luces 
inspirado en el descenso del Espíritu Santo en 
Pentecostés: «Envía tu Espíritu, Señor, todo se 
volverá a crear y renovarás la faz de la 
tierra» 2447.. «Los llamados al Grial son aquellos 
cuyo nombre y origen aparecen grabados en el 
borde de la piedra. Tan pronto como se ha leído, 
la inscripción desaparece por sí misma». Lo que a 
continuación afirmaba el ermitaño permitía de 
nuevo asociar la temática de los hijos de Dios con 
el panel central de El jardín de las delicias. El 
ermitaño decía que los primeros guardianes del 
Grial fueron los ángeles que permanecieron 
neutrales en el combate que Lucifer mantuvo 
contra la Trinidad, «ángeles que tuvieron que 
venir a la Tierra, a esa misma piedra… Eso, señor, 
es lo que es el Grial». Así concluía su disertación 
el ermitaño, dando a entender que el origen del 
Grial se remontaba a la Creación, lo que por otra 
parte justificaba su presencia en los tres paneles 
del tríptico del Bosco. 

2447 Salmos 104, 30 vatican:[español latín] latinvulgate biblos 

Concluida la disertación de Trevrizent habla 
Parzival, que insiste en que luchará por conseguir 
el Grial, lo cual hace al ermitaño recordar con

tristeza a Anfortas, herido por su ansia de amor. 
Trevrizent, que aún desconoce la identidad de su 
interlocutor, le cuenta a Parzival la historia de un 
necio que, sin haber sido designado, llegó un día 
hasta el Grial y no preguntó a Anfortas por la 
razón de su sufrimiento. Es entonces cuando 
Trevrizent le pregunta a Parzival quién es. 
Parzival responde que es hijo de Gahmuret. 
Trevrizent reconoce a Parzival y exclama: «¡Oh, 
mundo! ¿Cómo puedes hacer algo así?». 
Trevrizent informa a Parzival de que Herzeloyde, 
su hermana, murió de tristeza cuando Parzival la 
abandonó. «¡Qué decís! .exclama Parzival, 
atormentado. Ni ser el rey del Grial me serviría 
ahora de consuelo». El ermitaño aún no sabe que 
Parzival fue aquel necio que no preguntó a su 
hermano Anfortas por la razón de su sufrimiento, 
de ahí que relate a Parzival la historia completa 
de Anfortas, al que «una lanza envenenada 
atravesó los testículos y nunca más sanó»; y de 
ahí que también le cuente cómo dejó las armas, 
con la esperanza de que Dios ayudara a su 
hermano, y cómo se probaron sin éxito sobre la 
herida de Anfortas todos los remedios conocidos, 
hasta que un día la desesperación les hizo caer de 
rodillas ante el Grial. Fue aquel día cuando sobre 
la piedra .el Grial. vieron escrito que hasta 
ellos llegaría un caballero: si preguntara a 
Anfortas por su sufrimiento, lograría sanarle de 
inmediato y Anfortas tendría que abdicar como
16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=salmos%20104;&version=42; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PJ1.HTM http://www.latinvulgate.com/lv/verse.aspx?t=0&b=21&c=103 http://biblos.com/text/psalms/104-30.htm 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2