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oscuras?». La reina de Gales, de nombre Herzeloyde, prima de la mujer del rey Kaylet, proclama ganador a Gahmuret, del que ya se siente enamorada, si bien a todos desea lo mejor, puesto que todos le «están emparentados por la costilla de Adán». Tanto resplandecía Herzeloyde que, «de haberse apagado las velas, aún hubiera habido suficiente luz». Y de nuevo pensé en el pasaje del grial, el del Perceval de Chrétien de Troyes. Herzeloyde solicita a Gahmuret que consienta en ser su esposo, pues se ha ganado el derecho sobre él. Emisarios de la reina de Francia se oponen: Gahmuret es de su reina, ambos se aman. Pero Gahmuret esta triste: añora a Belakane, recuerda a su hermano muerto y escucha con pesar cómo la muerte de su hermano y su propia ausencia partieron el corazón de su madre. Gahmuret rompe a «llorar en un torrente de lágrimas». Herzeloyde se mantiene firme y reivindica su derecho, «debéis dejar a la mora por mi amor». Pero Gahmuret ama a la reina de Francia. Se llama a «un juez» que determina que Gahmuret, por haber participado en el torneo, pertenece a Herzeloyde. Gahmuret acepta el veredicto y retoma el blasón y el reino de su padre, por ser ahora su heredero. Esa misma noche, Herzeloyde y Gahmuret consuman su amor: Herzeloyde pierde su doncellez. De esta unión nacerá Parzival. Pero, antes del nacimiento, Gahmuret parte para unirse al Califa, que está

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siendo atacado por Ipomidón y Pompeyo. Una tarde, en un sueño, Herzeloyde tiene una visión que la hará infeliz para siempre: un grifo le desgarra la mano derecha .presagio de la pérdida de un pariente cercano. y es madre de un dragón que le devora el vientre y que, al alejarse, le arranca el corazón del pecho. Al despertar de la pesadilla llega el jefe de los escuderos e informa a Herzeloyde de que Gahmuret ha muerto delante de Bagdad, en una justa, cabalgando contra Ipomidón, que consiguió con su lanza atravesar el yelmo y la cabeza de Gahmuret, algo que no habría sucedido de no ser por un sucio truco de los enemigos de Gahmuret, que rompieron contra el yelmo de Isenhart .el que Gahmuret llevaba puesto durante la justa. una vasija con sangre de cabra, para así reblandecer el diamante. El Califa le hizo a Gahmuret un entierro soberbio, lujoso, e incluso accedió a que colocaran una cruz sobre la tumba de Gahmuret, «como símbolo de la Pasión de Cristo que nos libró de la muerte» y «de la fe en el bautismo, que en el Juicio Final nos redimirá de nuestras ataduras». Sobre el yelmo se grabó un largo epitafio, antes de unir el yelmo a la cruz sobre la tumba. «Catorce días después la reina dio a luz a un niño, de unos miembros tan grandes que casi le cuesta la vida. En este punto se lanzan los dados de esta historia, marcando su comienzo, porque ahora por fin a nacido aquel que motivó

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