contenía la original y verdadera historia del grial, 
escrita por un tal Flegetanis, sabio pagano, físico 
de estirpe israelita, descendiente de Salomón. 
Fuese o no cierta esta argumentación, la verdad es 
que las dos versiones se distanciaban bastante. 
Parzival, más extenso .827 estanzas, de 30 
versos cada una., incurría en todo tipo de 
detalles; estaba plagado de personajes, de 
geografía; desarrollaba extensamente las 
genealogías e incluía con relativa frecuencia la 
opinión del autor sobre los asuntos tratados. Por 
el contrario, el romance de Chrétien de Troyes 
apuntaba sólo a lo esencial y obviaba este tipo de 
detalles, potenciando sobremanera la velocidad 
narrativa. 

Si el Perceval de Chrétien de Troyes comienza 
con la marcha de Perceval hacia la corte del rey 
Arturo, el Parzival de Wolfram von Eschenbach 
antepone a este suceso una extensa narración 
sobre la historia genealógica de Parzival, 
deteniéndose especialmente en la historia de sus 
padres, que ocupa todo el primer libro de los 
dieciséis de que consta la obra. Es aquí donde el 
lector se entera de que Parzival es hijo de 
Gahmuret, hijo de Gandin, hijo de Addanz, hijo 
de Lalaliez. Más adelante se cuenta que el rey 
Arturo es hijo de Utepandragon, hijo de Brickus, 
y que Lalaliez y Brickus son hermanos, hijos del 
hada Terdelaschoye y de Mazadan, que vivieron 
en Feimurgan, un país de leyendas célticas, de

todo lo cual se deducía que Parzival y el rey 
Arturo eran parientes. 

El primer dato que de forma instintiva me hizo 
pensar en El jardín de las delicias llegó de la 
mano de la primera esposa de Gahmuret, llamada 
Belakane, reina de un reino africano llamado 
Zazamanc. Ni que decir tiene que Belakane era 
negra. Chrétien de Troyes no mencionaba 
ninguna reina mora en su romance, ni blanca ni 
negra. Sin embargo, en El jardín de las delicias sí 
aparecían mujeres negras, como aquella en la 
esquina inferior izquierda del panel central. En 
Parzival, Gahmuret conoce a Belakane tras la 
muerte del padre de Gahmuret. Galoes, hermano 
de Gahmuret y primogénito, hereda el trono, 
razón que impulsa a Gahmuret a partir en busca 
de aventuras, dejando atrás a su madre con el 
corazón partido. En la primera aventura, tras 
haber servido a un poderoso y noble califa de 
grandes reinos, con el que viajó por muchos 
países, Gahmuret conoce a Belakane: la corona 
de Belakane era de rubí y «con su luz bien se 
podía ver su cabeza», decía Wolfram von 
Eschenbach, lo que me recordó la escena de 
entrada del grial en el Perceval de Chrétien de 
Troyes. Gahmuret lucha contra los enemigos de 
Belakane, que la asedian por la muerte de 
Isenhart, muerto de mal de amores, por haber sido 
rechazado por la reina mora. Gahmuret lucha, y 
«el pecho del héroe se tensa como la cuerda de la
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