1511

corte del rey Arturo, hasta mi madre habría tomado las armas para salir en busca de aventuras, rompiendo con las reglas de la caballería. De innato carácter transgresor, muy atrevida para su tiempo, fue ella la que nos inculcó, tanto a mi hermana como a mí, el espíritu de aventura. No pasaba año en el que ella no planeara algún viaje impredecible. En los aeropuertos éramos de las pocas familias que en aquellos años de mi niñez no viajaba con maletas, sino con enormes mochilas y equipos solo propios de exploradores. Le encantaba África. «Tu madre se cree Vasco de Gama», solía decir mi padre bromeando. Y debía de ser cierto, porque con el paso de los años llegamos a recorrer toda la costa africana e incluso fuimos a la India. Definitivamente no se parecía mi caso al de Perceval, en este sentido: mis padres siempre me apoyaron en mis decisiones, incluso cuando les dejé y me trasladé a estudiar periodismo a Madrid, un paso que casi les hizo a ellos más ilusión que a mí. Y en lo que respecta a su vejez, les veía tan activos que ni siquiera me había planteado dónde, cómo o quién les cuidaría, llegado el caso. De hecho, todo me hacía suponer, por lo poco que me cuidaba yo y lo mucho que lo hacían ellos, que en la carrera de la vida acabaríamos cruzando la meta casi al mismo tiempo.

1512

PARZIVAL, DE WOLFRAM VON ESCHENBACH Entregué a los bibliotecarios de la Biblioteca Nacional la última remesa de libros que había estado consultando, todos sobre el Perceval de Chrétien de Troyes, y rellené las fichas de otros tres libros sobre el Parzival de Wolfram von Eschenbach .no se podían pedir más de una tacada.. Mientras esperaba a que me los trajeran, estuve ojeando algunas enciclopedias y navegando en Internet, buscando información sobre el autor de Parzival y su obra. Tras pasar los veinte minutos que tardaron en entregarme los libros, busqué en el Parzival de Wolfram von Eschenbach algunos pasajes que en el Perceval de Chrétien de Troyes me habían sugerido relaciones con El jardín de las delicias. Lo que leí me dejó de piedra. No me cabía duda alguna: el Bosco también había incluido el Perceval en su tríptico. El Parzival de Wolfram von Eschenbach se distanciaba bastante del Perceval de Chrétien de Troyes, tanto como para que el propio Wolfram von Eschenbach afirmara al final de su obra que «el maestro Chrétien de Troyes» no se había ceñido a la verdad. Wolfram von Eschenbach argumentaba que era su Parzival el que contaba la verdadera historia del grial, pues se basaba en una traducción que un tal Kyot había realizado de un texto árabe que el propio Kyot encontró en la actual provincia española de Toledo, texto que

16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2