acercarse. Perceval se tira a los pies del ermitaño 
y confiesa su alejamiento de Dios. Perceval le 
cuenta al ermitaño cómo en casa del rey Pescador 
vio una lanza que sangraba y no se atrevió a 
preguntar por qué sangraba, y cómo luego vio un 
grial y tampoco se atrevió a preguntar a quién 
servían con él, y cómo desde entonces su dolor se 
hizo tan insoportable que hasta la muerte hubiera 
sido preferible. «¿Cuál es tu nombre?», le 
pregunta el ermitaño. «Perceval», responde el 
caballero. El ermitaño reconoce el nombre, y le 
contesta: «Hermano, mucho te ha dañado un 
pecado del que tú no sabes nada, y que es el dolor 
que tu madre sufrió por tu culpa cuando la 
abandonaste, dolor que la hizo caer desmayada 
sobre la tierra […] y que acabó matándola. El 
pecado que cometiste fue el responsable de que 
no preguntaras sobre la lanza ni sobre el grial, y 
de que tantos males te hayan acaecido» .«Frere, 
mout t'a neü / uns pechiez don tu ne sez mot, / ce 
est li diax que ta mere ot / de toi quant tu partis 
de li, / que pasmee a terre cheï / […] / et de ce 
duel fu ele morte. / Por le pechié que tu en as / 
avint que tu ne demandas / de la lance ne del 
graal, / si t'an sont avenu li mal».. Aun así, y 
siempre según el ermitaño, Perceval podía dar 
gracias a que su madre, en su agonía, rezó por él 
y le encomendó a Dios con tanta fuerza que por 
ella Dios protegió a Perceval de la muerte y de la 
cárcel. «El pecado la lengua te cortó cuando el

hierro que no cesaba de sangrar delante tuya 
vistes y la razón no preguntaste» .«Pechiez la 
lengue te trancha, / qant le fer qui ainz 
n'estancha / devant toi trespasser vëis / et la 
reison n'an anqueïs»., continúa diciendo el 
ermitaño. «Cuando tú del grial no supiste a quien 
servía, necio fuiste. Aquel a quien servía era mi 
hermano. Mi hermana y la suya fue tu madre; y 
del Rico Pescador rey, que hijo es de aquel, creo, 
que del grial servir se hace» .«Quant tu del 
graal ne seüs / cui l'an an sert, fol san eüs. / Cil 
cui l'an an sert fu mes frere. / Ma suer et soe fu ta 
mere; / et del Riche Pescheor roi, / qui filz est a 
celui, ce croi, / qui del graal servir se fait».. «Y 
no vayáis a creer que le dan lucio, ni lamprea ni 
salmón .continúa el ermitaño, para así indicarle 
a Perceval el contenido del grial.: de una sola 
hostia se alimenta, que le portan en el grial, que 
su vida sostiene y conforta, tan santa cosa es el 
grial; y tan puro es su espíritu que su vida se 
sostiene no más que con la hostia que en el grial 
viene» .«Et ne cuidiez pas que il ait / luz ne 
lanproies ne saumons: / d'une seule oiste, ce 
savons, / que l'an an ce graal aporte, / sa vie 
sostient et conforte, / tant sainte chose est li 
graax; / et tant par est esperitax / que sa vie plus 
ne sostient / que l'oiste qui el graal vient».. Tan 
solo de pan, con su espíritu, vivía aquel santo 
hombre.
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