
el panel de la izquierda, reinaba el paraíso del Génesis; al otro, en el panel derecho, reinaba el infierno; y, entre ambos paneles, aparecía la gigantesca cabeza, sustrato de toda la escena. A la vista de la temática del panel central, en la que centenares de ciudadanos desnudos 102 disfrutaban sin temor de los placeres de la vida, parecía como si el Bosco estuviera aludiendo al universo del placer de los sentidos; quizá pretendiera aleccionar al espectador con una moraleja: los sentidos, que fueron creados para encontrar la verdad, conducen al pecado cuando sólo se vive para disfrutar de ellos. La belleza del tríptico y lo difícil que me resultaba de entender, con tantos personajes, a cuál más raro, ofrecían una prueba evidente de cómo es posible disfrutar de los sentidos sin necesidad de conocer la verdad encerrada en la percepción. Mientras contemplaba la obra escuché a unos guías comentar algunas de las interpretaciones que de El jardín de las delicias se habían hecho hasta la fecha, lo que no hizo sino confirmar la moraleja. El jardín de las delicias se me antojaba el non plus ultra de lo fantástico e incomprensible, hecho pintura. 102 google Al fijarme en el ojo derecho de la gigantesca cabeza (1) .el ojo situado a mi izquierda.

descubrí en él otra cabeza (2) 103 más pequeña, construida como la anterior, con elementos de la escena: cuatro terminaciones vegetales rosáceas sugerían sus ojos y orejas; una esfera de tonalidad algo más clara .quizá un gigantesco fruto, o una piedra. daba forma a su nariz. Curiosamente, la disposición relativa de ojos, orejas y nariz en la cabeza (2) replicaba la de estos mismos miembros .ahora construcciones. en la cabeza (1), hasta el punto de parecer en sí mismo un recurso del Bosco para confirmar la existencia de la primera cabeza, o viceversa, pues tanto servía la una para confirmar la intencionalidad de la otra como al revés. Y la cabeza (2) parecía girarse hacia su izquierda (3) cuando su nariz se trasladaba al hombre que descendía por el arco y su ojo derecho se hacía esférico fruto rojo .o quizá piedra. en lo alto del arco, enmarcado por el círculo superior. Y algo similar ocurría al girarse la cabeza (2) hacia el otro lado (4): su nariz se trasladaba al hombre que ascendía por el arco y su ojo derecho se hacía esférico fruto rojo .o quizá piedra. en lo alto del arco, enmarcado por el círculo superior. Incluso la ovalada piedra de jaspe azul, en medio de las otras dos esferas .frutos o piedras., sugería otro ojo cerrado .derecho (5) e izquierdo (6), respectivamente. para estas cabezas. Y del revés parecía estar una 103 #ahsBOSCOdeliciasC2