desde que, en una batalla, fuera herido en sus 
partes, herida que le dejó impedido desde 
entonces, incluso para cabalgar, y que convirtió la 
pesca en el único de sus posibles 
entretenimientos; de ahí el nombre del rey 
Pescador. Perceval entiende entonces la actitud 
del rey durante la pasada noche y así se lo hace 
saber a la doncella, que entonces le pregunta 
sobre si vio una lanza de punta sangrante. 
Perceval, sorprendido, lo confirma. De inmediato, 
la doncella le pregunta si preguntó por qué 
sangraba la lanza, a lo que Perceval responde que 
no. La doncella increpa a Perceval por haber 
obrado así de mal. A continuación, la doncella 
pregunta por todos y cada uno de los elementos 
de la procesión. Perceval confirma que los ha 
visto todos. «¿Preguntasteis a dónde iban de ese 
modo?», dice la doncella; «No», contesta 
Perceval. Alarmada, la doncella informa a 
Perceval de que ese fue su mayor error. «¿Cuál es 
vuestro nombre?», le pregunta la doncella. 
Perceval, que desconoce su propio nombre, lo 
adivina al afirmar que se llama «Perceval el 
Galés» .«Percevax li Galois»., sin saber si 
dice verdad o mentira. Y aunque es verdad que 
así se llama, ahora su nombre ha cambiado, a 
causa de sus errores, según afirma la doncella, 
que ahora le llama «Perceval el desdichado» 
.«Percevax li cheitis».; porque, de haber 
escuchado el rey tales preguntas, el rey habría

sanado y hubiera podido defender su tierra, y a 
Perceval beneficiado mucho; sin embargo, y a 
consecuencia de tal necedad, ahora todos sufrirán 
muchas desdichas, derivadas del pecado que 
Perceval cometió al abandonar a su madre, la cual 
murió del dolor que le produjo su partida. Todo 
esto le dice la doncella a un Perceval consternado. 
La doncella, que afirma ser prima hermana de 
Perceval, reconoce también la espada y le avisa 
de que un día se le romperá en la batalla, 
traicionándole así. La doncella también 
aprovecha para indicarle a Perceval cómo llegar 
hasta el forjador de la espada, para que el forjador 
recomponga los trozos llegado el momento. 

En la última de las andanzas de Perceval 
aparecían nuevos datos sobre el grial. Cinco años 
estuvo Perceval buscando aventuras, 
enfrentándose y venciendo a caballeros, 
enviándolos en penitencia a la corte del rey 
Arturo .don Quijote los envió a Dulcinea.. 
Durante todo este tiempo Perceval nunca entró en 
una iglesia, ni se acordó de Dios, «tanto había 
perdido la memoria» .«a si perdue la memoire / 
que de Deu ne li sovient mais», decía Chrétien de 
Troyes, acudiendo de nuevo a un recurso poético 
que no parecía tener como intención el que se 
tomara el texto al pie de la letra, en cuanto a lo de 
la memoria.. Un día, mientras cabalga con sus 
armas, abstraído en pensamientos tormentosos, 
Perceval se topa en un paraje solitario con tres
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