otras especialidades culinarias, manjares que ya 
quisieran para sí los reyes. Mientras, ante ellos 
sigue pasando el grial, completamente 
descubierto .«le graal trespasser veoit / par 
devant lui tot descovert». sin que Perceval se 
atreva a preguntar .por más que desea saberlo. 
a quién sirven con el grial. Es entonces cuando 
Perceval decide que saldrá de dudas al día 
siguiente, antes de partir, preguntando a algún 
sirviente. Pasa la noche y amanece. Perceval 
despierta y se levanta; pero no encuentra a nadie: 
la casa parece estar vacía, razón por la que 
Perceval ha de armarse solo. Baja hasta la puerta 
principal y allí encuentra su lanza, su escudo, su 
caballo ensillado y el puente levadizo bajado. 
Perceval concluye que todos deben de haber 
salido al bosque a vigilar las trampas y decide ir 
tras ellos. Monta y cruza el puente. Es entonces 
cuando, para su sorpresa, el puente levadizo se 
iza. Perceval dirige su voz hacia la mansión e 
insiste en querer hablar con alguien que le 
responda a la pregunta que desde el día anterior 
venía queriendo hacer. Pero ni ve a nadie ni nadie 
contesta, por lo que se da la vuelta y continúa su 
camino. En el bosque, Perceval encuentra a una 
doncella que llora con dolor la muerte de su 
amado, al cual sostiene entre sus brazos. Es esta 
doncella la que informa a Perceval de que la 
misteriosa casa en la que se ha alojado es una 
mansión que el rey Pescador utiliza como retiro

desde que, en una batalla, fuera herido en sus 
partes, herida que le dejó impedido desde 
entonces, incluso para cabalgar, y que convirtió la 
pesca en el único de sus posibles 
entretenimientos; de ahí el nombre del rey 
Pescador. Perceval entiende entonces la actitud 
del rey durante la pasada noche y así se lo hace 
saber a la doncella, que entonces le pregunta 
sobre si vio una lanza de punta sangrante. 
Perceval, sorprendido, lo confirma. De inmediato, 
la doncella le pregunta si preguntó por qué 
sangraba la lanza, a lo que Perceval responde que 
no. La doncella increpa a Perceval por haber 
obrado así de mal. A continuación, la doncella 
pregunta por todos y cada uno de los elementos 
de la procesión. Perceval confirma que los ha 
visto todos. «¿Preguntasteis a dónde iban de ese 
modo?», dice la doncella; «No», contesta 
Perceval. Alarmada, la doncella informa a 
Perceval de que ese fue su mayor error. «¿Cuál es 
vuestro nombre?», le pregunta la doncella. 
Perceval, que desconoce su propio nombre, lo 
adivina al afirmar que se llama «Perceval el 
Galés» .«Percevax li Galois»., sin saber si 
dice verdad o mentira. Y aunque es verdad que 
así se llama, ahora su nombre ha cambiado, a 
causa de sus errores, según afirma la doncella, 
que ahora le llama «Perceval el desdichado» 
.«Percevax li cheitis».; porque, de haber 
escuchado el rey tales preguntas, el rey habría
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