desciende hasta la mitad de la lanza, hasta las 
manos del paje que la sostiene: «la lance blanche 
et le fer blanc, / s'issoit une gote de sanc / del fer 
de la lance an somet / et jusqu'a la main au vaslet 
/ coloit cele gote vermoille». Perceval se asombra 
de lo que ve; pero no pregunta nada. Calla porque 
así le aconsejó aquel que le adiestró en el uso de 
las armas, Gornemant, el cual le dijo que no 
hablara demasiado. Calla porque teme que las 
preguntas pongan de manifiesto su ignorancia. 
Luego llegan dos pajes más, portando lujosos 
candelabros con sus velas encendidas. Con los 
pajes viene una bella doncella que sostiene entre 
sus 2 manos 1 grial .«.I. graal antre ses .ii. 
mains / une dameisele tenoit».. Al entrar la 
doncella con el grial, la sala brilló de tal forma 
que perdieron las velas su brillo como lo pierden 
las estrellas cuando nace el sol o la luna: «Quant 
ele fu leanz antree / atot le graal qu'ele tint, / une 
si granz clartez an vint, / ausi perdirent les 
chandoiles / lor clarté come les estoiles / qant li 
solauz lieve et la lune». Detrás de esta doncella 
viene otra que porta 1 plato .«.i. tailleor», usado 
habitualmente para trinchar la carne. de plata 
.«d'argent».: «Aprés celi an revint une / qui 
tint .i. tailleor d'argent». El grial, que va delante 
.«Le graal, qui aloit devant»., es de fino oro 
.«de fin or esmeré estoit»., adornado con 
multitud de piedras preciosas .«pierres 
precieuses avoit / el graal de maintes

menieres»., de las más valiosas que pudieran 
encontrarse sobre la tierra o en el mar .«des plus 
riches et des plus chieres / qui an mer ne an terre 
soient».. Sin necesidad de recurrir a lo 
sobrenatural, esta descripción del grial bien 
pudiera explicar el brillo que inundó la sala 
cuando en ella entró el grial, brillo que habría 
surgido de los reflejos de la luz en la superficie de 
oro adornada con piedras preciosas, un brillo que 
haría sombra al de las velas. Sin embargo, la 
interpretación habitual tendía a convertir el grial 
en un objeto con poderes sobrenaturales. ¿Debía 
el poeta restringir la descripción poética de lo real 
para evitar que otros convirtieran en sobrenatural 
objetos que no lo eran? ¿Cómo hubiera sido la 
descripción del grial de haberse escrito el texto en 
prosa? Chrétien de Troyes menciona al final del 
prólogo que la obra nació por mandato del conde 
Felipe, que le dio un libro titulado Li contes del 
graal, encomendándole que lo rimara, de lo que 
se deduce que el libro original debió de estar 
escrito en prosa. Ni siquiera se sabe si ese libro 
existió, aunque de existir, y salir a la luz, sin duda 
ayudaría a responder estas preguntas. 

Tras la lanza, los candelabros, el grial y el plato 
pasan ante Perceval otros personajes y elementos 
procesionales, que continúan su camino hacia 
otros aposentos. Perceval, por las mismas razones 
que antes, tampoco se atreve a preguntar a quién 
se sirve con el grial: «Et li vaslez les vit passer /
16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2