
las delicias, a saber, el simbolismo de la Virgen con el Niño, al que ahora se sumaba el ángel: la Virgen y el Niño, en los cielos, y el ángel, en el montículo, todos ellos de formas evidentes, todos ellos en línea con Juan el Evangelista, en San Juan Evangelista en Patmos, adquirían aspecto surrealista y se unían en la construcción que daba forma al ojo derecho de la gigantesca y divina cabeza (1), en El jardín de las delicias, donde la Virgen (51) con el Niño (52) se fundían a su vez con la vegetación símbolo del ángel (54), por serlo de sus alas. Así, a través de su ojo, la cabeza del pato (4), en San Juan Evangelista en Patmos, conectaba con la gigantesca y divina cabeza (1), en El jardín de las delicias. La figura hueca, con forma de árbol con copa de huevo, y el fuego a sus pies, sobre el mar helado, en el centro del panel del Apocalipsis, en El jardín de las delicias, remitían a las aves y al fuego, en el montículo del lago, en el círculo central del reverso de San Juan Evangelista en Patmos: cada cual cargaba .al rodearse. con su Calvario. El monte sobre el que se plantaba el ángel, en San Juan Evangelista en Patmos, sugería la alargada forma de una cabeza de simio, hecho del barro de la tierra, con ojo izquierdo y fosas nasales arbóreos, y boca en la capa de Juan .cabeza (13).. El alargado árbol, a la derecha, parecía surgir de otra de sus bocas, cerrada en la vegetación .cabeza (14).. Y el ojo izquierdo se

transformaba en derecho, al humanizarse la cabeza y orientarse de perfil (15). Y el pato (4) les comía el coco a ambos. La capa de Juan sugería, con sus pliegues, múltiples cabezas (16). Y, en el reverso, los círculos eran cabeza, bola del mundo, con Cristo crucificado en la frente: los ojos se cerraban dolidos, en el horizonte (17); y se abrían en los crucificados (18) y hasta en la Virgen y Juan el Evangelista, unidos en las des- gracias a los pies de la cruz, en el ojo derecho (19), cuando miraba hacia el entierro; y la boca se abría en un grito desgarrado, en el círculo interior; y la garganta era río, fuente de frías aguas que calmaban el fuego que prendía en la lengua, peña del águila 2293. Y el círculo interior era la hostia, en el centro de su patena; era un Estado 2294 de la hostia, prendido en fuego, llamado a desaparecer, cuando ya no haya más cera que arda, pues alimentaba con su cuerpo de deuda a su nutrida prole de polluelos, empleados públicos canosos y moscosos 2295, empeñados en vivir a su manera, sin querer salir del nido; era motor inútil 2296, de un reloj sin manecillas 2297, sin nada que mover, alrededor del cual se movía el 2293 google 2294 wiki:[1 2 3] 2295 elpais abc larazon elmundo 2296 google:[1 2 3] 2297 telecinco elpais google:[1 2]