En otro sentido, el Bosco también proyectó en 
el tríptico cerrado la escena en primer plano del 
panel central del tríptico abierto: los dos Magos 
blancos se convertían en San Gregorio y su 
concelebrante, ambos pintados de blanco; el 
Mago negro y su pequeño paje se transformaban 
en donantes, ambos vestidos de negro; el Niño 
Dios, recién nacido, se erigía en Cristo 
resucitado; el altar, las cortinillas, el sepulcro y el 
retablo en pecho simbolizaban a la Virgen, del 
surrealismo. Al pasar del interior al exterior del 
tríptico, la escena giraba noventa grados hacia la 
izquierda, respecto de un eje vertical, 
incorporando en la escena al espectador, que 
ahora la miraba de frente. Rizando el rizo, las tres 
gigantescas cabezas de los tres paneles del 
tríptico abierto .las dos laterales se completaban 
con su imagen especular. sugerían la surrealista 
perspectiva que la Virgen y el Niño tenían de los 
Magos: si del exterior al interior la escena giraba 
noventa grados hacia la derecha, para esta 
perspectiva la escena volvía a girar otros noventa 
grados en esa misma dirección. La historia rotaba, 
como la tierra, como la estrella, como las aspas 
del molino, respecto a su eje en Cristo. Y si había 
una estrella que rotaba, y un molino que rotaba, y 
si el Bosco rotó y rotó las escenas era porque 
quería invitarnos a que nosotros también 
rotáramos entorno a su tríptico abierto de par en 
par, flanqueado por dos espejos.

El ingenio del Bosco traspasó fronteras, las del 
reino de lo visible, y se adentró en el reino de lo 
invisible, en el más allá de las imágenes, para 
traerlo ante los ojos del espectador y allí hacerlo 
visible. Los espejos dotaban de profundidad a la 
imagen, al reflejarla hasta el infinito. El lema 
«oen boer al» y las imágenes especulares 
convertían, por esta razón, a los tres Magos en 
mosqueteros, los de la obra homónima de 
Alejandro Dumas 2262, que al grito de «Tous pour 
un! un pour tous!» defendían, del tenebroso 
cardenal Richelieu, a su Señor. Y si la escena en 
el interior del tríptico, con sus reflejos, 
prefiguraba la de Los tres mosqueteros, así la 
siguiente escena, en el exterior del tríptico, al 
cerrar el tríptico, prefiguraba la siguiente novela 
de Alejandro Dumas: El conde de Monte-
Cristo 2263. 

2262 Les Trois Mousquetaires (1844), de Alexandre Dumas 
(Villers-Cotterêts, 1802 R Puys, 1870). 

wiki 

2263 Le Comte de Monte-Cristo (1844), de Alexandre Dumas 
(Villers-Cotterêts, 1802 R Puys, 1870). 

wiki 

2264 Jan van Casembroot (Brujas, hacia 1525 R Vilvoorde, 1568). 

wiki 

En 1567, el duque de Alba confiscó La 
adoración de los Magos a Jan van Casembroot 2264, 
en Bruselas. Más tarde, el duque de Alba se la dio 
a Felipe II. La obra llegó al Monasterio de San
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