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cabeza en una pose similar a la de la mujer en el extremo derecho del lienzo, parece clamar al cielo su dolor mientras sostiene entre sus brazos al niño muerto. La mujer tiene sus dos pechos al descubierto, como dos de los tres personajes femeninos en la mitad derecha del cuadro. La imagen de la mujer con el niño entre sus brazos induce a pensar que la mujer es la madre del niño. »7. La mujer y el niño aparecen entre los cuartos delanteros .a la derecha. y los cuartos traseros .a la izquierda. de un toro. La cabeza del imponente toro, cuatro veces más grande en superficie que la de la mujer, más que girarse se dobla papirofléxica hacia atrás, hacia su derecha, situando su barbilla justo encima de la nariz y del labio superior de la mujer. El toro no mira hacia la mujer sino más bien da la impresión de mirar con la vista perdida hacia la izquierda. La fría expresión del astado es de sorpresa. La mujer y el niño quedan completamente enmarcados por la figura del toro y por el brazo izquierdo del hombre. »8. En el espacio entre la cabeza del toro y la cabeza del caballo, un poco más al fondo, sobre la esquina de lo que parece una mesa, en la misma vertical que la cabeza del hombre en el suelo, hay un ave que abre su pico y orienta su cabeza hacia arriba, como imitando el gesto de las dos mujeres situadas en los laterales del cuadro. La cabeza, las alas y la cola del ave heredan de la pared del

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fondo su grisácea tonalidad, que contrasta con el luminoso y grueso trazo blanco que recorre la espalda del ave, desde la cola hasta el pecho; el vientre se ennegrece en la sombra. El ave apenas se hace notar entre la magnificencia de las cabezas del toro y del caballo». COMENTARIOS GUÍA Una vez terminado este rápido inventario de personajes y otros elementos del Guernica, lo releí y comparé lo dicho con el cuadro; y aun dándome cuenta de lo general de mi descripción, la di por buena. Continué la visita por el resto de salas anexas. En ellas se exhibían obras de menor tamaño relacionas con el Guernica, pertenecientes al Legado Picasso de 1981. Algunas sorprendían por su simplicidad. Quizá por eso las denominaran «bocetos» .o «bocetos preparatorios»; anteriores al Guernica. y «postscriptos» .posteriores al Guernica.. No les presté demasiada atención, pues preferí regresar ante el gigantesco mural para analizarlo por última vez. De poco sirvió. Por más que analicé el lienzo seguí con la impresión de no poder entenderlo. Ante la imposibilidad de dar con una interpretación convincente decidí, con disimulo, atender a las explicaciones que un brazo en alto y una voz tenue .que supuse la de un guía. parecía hacer en la distancia, entre la multitud.

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