orientado al mismo y noble propósito, el de 
desvelar lo engañoso de las apariencias y el 
consiguiente error que supone adorar a lo visible. 
Para esta prueba, el rey Salomón hizo traer a su 
palacio el mismísimo trono de la reina de Saba, 
que modificó sin estropearlo, quizá cubriendo el 
oro con madera y las piedras preciosas con cristal, 
o tapando algunas tallas e incorporando otras más 
toscas, de manera que, aun manteniendo el trono 
su espíritu original, no diera la impresión de ser 
exactamente el mismo. Una vez llegó la reina de 
Saba .a la que incluso se informó de que su 
trono había sido trasladado hasta allí. fue 
conducida hasta donde estaba el trono; y ante él le 
preguntaron: «¿Es este tu trono?». La reina de 
Saba, algo dubitativa, no contestó que sí, sino que 
el trono que veía ante ella se parecía bastante al 
suyo. 

El propósito que perseguía esta sura era el de 
demostrar lo engañoso de las apariencias: ni aun 
poniendo ante la reina de Saba su mismísimo 
trono .con algunas modificaciones., la reina 
había sido capaz de admitir que aquel lo fuera. 
Así se lo debió de explicar el sabio rey Salomón a 
la reina de Saba mientras restituía la apariencia 
original del trono, despojándole de los engañosos 
aderezos, al tiempo que despojaba de aderezos a 
los dioses de la reina de Saba, para mostrarle el 
único Dios, el de Salomón, que resplandecía tras 
todos ellos. La contundencia de estos argumentos

era tal que, sin duda, la reina de Saba debió de 
quedar totalmente convencida de las razones del 
rey Salomón. «Cuatro por ocho no son cuarenta y 
ocho», señalaba con amor el rey Salomón a la 
reina de Saba 2239. Y aunque existían otras 
interpretaciones de este pasaje .que si a algo 
estaban abiertos los textos sagrados era 
precisamente a la interpretación., todas giraban 
en torno a la misma moraleja. 

2239 wiki:[1 2] 

El Bosco, sabio como el rey Salomón, y de 
exactamente el mismo credo, parecía incorporar a 
su tríptico esta historia del Corán con el propósito 
de introducir el relato de lo engañoso de las 
apariencias, y de cómo un niño recién nacido en 
un establo de Belén podía ser en realidad Rey y 
Dios, por mucho que las apariencias apuntaran en 
otra dirección. Incluso la misa de San Gregorio, 
ilustrada en el tríptico cerrado, trataba de 
apariencias y apariciones. Todo parecía encajar. 
Incluso las gigantescas cabezas, imperceptibles a 
primera vista. Incluso ellas parecían tener como 
propósito mostrar el engaño a los adoradores de 
imágenes, con el fin de desengañarlos y 
reconducirlos a Dios. «Dios no ordena, sino 
aconseja: nos guía para poder vivir en paz en este 
mundo y conocer, sentir y desear la existencia de 
un mundo de gloriosa vida eterna», debió de decir 
el rey Salomón a la reina de Saba; porque la
16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://es.wikipedia.org/wiki/Reina_de_Saba http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:BibliotecaSalomonSaba.jpg