138

extendido en el suelo. El brazo, que empuña una espada rota, parece pertenecer a un personaje de aspecto masculino, del que ha sido desgarrado a la altura de su hombro derecho con un corte limpio. El brazo se encuentra a una distancia considerable de la cabeza del hombre: les separan los cuartos traseros del caballo. Sorprende que el hombre no parezca tener ni cuerpo ni piernas sino tan solo cabeza y brazos. El caballo planta su rodilla tras la muñeca; y tras la mano que empuña la espada surge una flor. En el suelo, en primer plano, ante la pata trasera derecha del caballo, aparece la cabeza de este personaje masculino, orientada hacia arriba, con el cuello orientado hacia la derecha sobre el tobillo equino. El otro brazo, el izquierdo, parte hacia la izquierda desde la cabeza y llega con la mano abierta hasta el extremo izquierdo del cuadro. Este brazo, aunque no está unido al cuerpo por no haberlo, sí se une visualmente a la cabeza, de ojos dislocados, desencajadamente abiertos, de boca también abierta, todo lo cual, unido al general desmembramiento, sugiere que el personaje está más muerto que vivo. »6. Encima del brazo izquierdo, a muy poca distancia, aparece una mujer con un niño entre sus brazos. La mujer y el niño ocupan un espacio de anchura equivalente a la longitud total del brazo bajo ellos, y de una altura que llega hasta los dos tercios del cuadro. La mujer, con la

139

cabeza en una pose similar a la de la mujer en el extremo derecho del lienzo, parece clamar al cielo su dolor mientras sostiene entre sus brazos al niño muerto. La mujer tiene sus dos pechos al descubierto, como dos de los tres personajes femeninos en la mitad derecha del cuadro. La imagen de la mujer con el niño entre sus brazos induce a pensar que la mujer es la madre del niño. »7. La mujer y el niño aparecen entre los cuartos delanteros .a la derecha. y los cuartos traseros .a la izquierda. de un toro. La cabeza del imponente toro, cuatro veces más grande en superficie que la de la mujer, más que girarse se dobla papirofléxica hacia atrás, hacia su derecha, situando su barbilla justo encima de la nariz y del labio superior de la mujer. El toro no mira hacia la mujer sino más bien da la impresión de mirar con la vista perdida hacia la izquierda. La fría expresión del astado es de sorpresa. La mujer y el niño quedan completamente enmarcados por la figura del toro y por el brazo izquierdo del hombre. »8. En el espacio entre la cabeza del toro y la cabeza del caballo, un poco más al fondo, sobre la esquina de lo que parece una mesa, en la misma vertical que la cabeza del hombre en el suelo, hay un ave que abre su pico y orienta su cabeza hacia arriba, como imitando el gesto de las dos mujeres situadas en los laterales del cuadro. La cabeza, las alas y la cola del ave heredan de la pared del

13 -2 -1 -1 +1 +1 +2 13 -2 -1 -1 +1 +1 +2