
Dios, a un mismo Dios, hecho hombre. Grandioso simbolismo, por su pacífica apelación a la integración religiosa. Así prefiguró el Bosco el futuro. Para quitarse el sombrero, cuando no la corona, y hasta la cúpula, y depositarla a dos manos en el suelo, tal y como hacía la edificación más cercana .cabeza (18) situada al fondo a la izquierda, en el panel central., imitando en esto al Mago en primer plano. Un roto en el tabique tras la Virgen sugería la boca de otra gigantesca cabeza (19) con forma de choza, con ojos en el tejado, orientada hacia la derecha. Otro roto, al otro lado de la choza, se unía al roto en el muro de piedra de detrás para sugerir los ojos de otra cabeza (20) de choza, orientada hacia la izquierda. Y al ladearse, el roto en el tabique se transformaba en nariz, y la puerta en boca abierta (21). Y otro roto, en el tabique intermedio, sugería otra boca en otra cabeza (22), con aspecto de simio, de ojo derecho embarrado y ojo izquierdo cubierto por el tejado; y la boca se cerraba justo encima, en el madero que unía la pared al travesaño del tejadillo .cabezas (23), con fosas nasales en el madero de más arriba.. Cabezas, cabezas y más cabezas. Los tres ejércitos, en el panel central, sugerían, en este contexto, las luchas religiosas entre las tres religiones monoteístas. Los tres ejércitos se distanciaban como aspas de molino, aspas símbolo de las tres religiones, que por algo las

tres giran en torno al mismo y único Dios. El cuerpo de este religioso molino lo simbolizaría la choza, portal de Belén. La choza, sin aspas visibles, sugería que las aspas se habían dislocado, en los ejércitos, e iban a su aire. El punto equidistante a estos tres ejércitos parecía localizarse en un lugar de la pradera en el que el Bosco pintó una mula, guiño a la mula en el establo de la choza. Al unir con una línea recta el ojo de la mula en el establo con el ojo de esta otra mula, y prolongar la línea hasta la parte superior del panel, la línea llegaba al centro de la estrella anunciadora del nacimiento del Niño Dios, pasando antes por el molino real. Hasta un burro sería capaz de verlo, que aquel niño nacía para ser el Niño Dios. La posición relativa de las dos mulas, de la estrella y del molino, parecía del todo intencionada, e incluso permitía que el molino con aspas de luz situado en el panel derecho de El jardín de las delicias fuera símbolo de una estrella, y que el panel representara .con imágenes opuestas. el nacimiento .segunda venida. de Cristo, que llegaba para destruir el mundo de los sentidos y resucitar el universo del espíritu. Entre los tres ejércitos, un poco más allá de la mula en la pradera, descansaba una alargada colina, de tintes orientales 2206, gigantesca 2206 google