nariz en las cabezas de Abraham, del ángel y de 
Isaac, respectivamente .cabeza (17); por su 
aspecto y por contexto, retoño de la gigantesca 
cabeza (6), sugerida con todo el panel central., 
y lengua en el altar .la del altar de sacrificio., 
dispuesta a comulgar con el cordero. Esta cabeza, 
tocada por un paño rojo, parecía por esto 
decapitada de su cuerpo, el del Mago que la 
ofrendaba, en primer plano, cubierto por su capa 
roja. Un collar, como de perlas, rodeaba esta 
cabeza de bestia, a imagen del collar que 
coronaba la esclavina del Mago en segundo plano. 
Los sapos, pies de la ofrenda, reforzaban la idea 
de una cabeza decapitada, que saltaba de su 
cuerpo. Y al separarse, dejaba emerger una nueva 
cabeza, ahora humana, la del Mago en primer 
plano. El Dios del Antiguo Testamento se 
humanizaba y, arrodillado, escenificaba el perdón 
ante su Hijo. Bajo el rojo lienzo que cubría 
parcialmente la ofrenda .como la choza cubría a 
la Virgen y al Niño., a punto estaba de 
consumarse el sacrificio de Isaac. Sobre el blanco 
lienzo, altar en el regazo de la Virgen, reinaba el 
Niño Dios, perdonando desde su confesionario 
los pecados al mundo. 

El ángel, en la ofrenda, intercedía entre 
Abraham y su hijo Isaac, para salvar la vida de 
Isaac. La ofrenda contextualizaba, prefigurándola, 
la escena principal: los Magos, guiados por la 
angelical estrella, intercedían entre San José y el

Niño Dios, e incluso entre el estrafalario 
personaje asomado a la puerta de la choza .cual 
Herodes asomado al portal de Belén. y el Niño 
Dios. El Bosco entretejía un complejo relato entre 
la leña de la ofrenda y la leña de la hoguera junto 
a José, en el panel izquierdo, relato en el que 
también intervenía el resto de la madera del panel 
central, y en especial la del torcido y seco tronco 
que sujetaba el tejadillo. Hasta las tablas que 
soportaban el tríptico se sumaban a este relato: el 
Bosco, llevando el asunto al límite de lo personal 
y lo simbólico, ofrecía su hijo en sacrificio a Dios, 
es decir, ofrecía a Dios su pintura, la pintura que 
descansaba sobre el fajo de alineadas tablas que 
daban soporte al tríptico, hijo de su entendimiento. 
Este relato también relacionaba la espada de 
Abraham con el hacha junto a José, dotando al 
hacha de una significación sorprendente: el 
peligro que corrió .o corría. el hijo de 
Abraham se emparentaba así con el peligro que 
en el panel central corrió .o corría. el Hijo de 
Dios, hijo putativo de José. Tanto el hijo de 
Abraham como el Hijo de María a punto 
estuvieron de dejar de existir a manos de sus 
padres. Tanto Isaac como Jesús fueron salvados 
de esta tragedia por la aparición y el mensaje de 
un ángel. Con el fin de explicitar la idea de 
amenaza, y la del bautismo asociado al 
nacimiento, el Bosco también parecía recurrir a
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