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retablo., el rojo gorro y las negras vestimentas del donante niño, en el tríptico cerrado, el niño paje negro coronado por el fruto rojo… de todos estos elementos parecía valerse el Bosco para indicar que las piedras preciosas roja y negra, en el centro de la corona, remitían a la cabeza y al cuerpo del Cristo en grisalla, en el tríptico cerrado. Este detalle se me antojó de capital importancia, pues conectaba con el abstracto pantocrátor (53) de jaspe y de sardio que el Bosco inventó en el panel central de El jardín de las delicias, sobre el ojo derecho de la gigantesca cabeza divina (1): en ambos casos, el abstracto y pétreo personaje formaba parte de una cabeza .sugerida con la corona, en La adoración de los Magos, de roja nariz y negra boca, cabezas (10)., coronada a su vez por aves; la corona, en el panel central de La adoración de los Magos, se transformaba en construcción, en el panel central de El jardín de las delicias. La misa de San Gregorio y la temática de la Comunión también se proyectaban en el panel derecho de El jardín de las delicias, lugar en el que el paroxismo simbólico del Bosco alcanzaba cotas máximas de genialidad. Los dos paneles laterales se unían al cerrar el tríptico, dando forma a una única escena, poniendo así de relieve la importancia de este concepto, es decir, del concepto de unión, o fusión. Al cerrar El jardín de las delicias se unían contrarios, contrarios complementarios, Génesis y

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Apocalipsis, principio y fin. Y al abrir el tríptico tenía lugar el proceso inverso. La destrucción de la unidad genera contrarios complementarios; la destrucción de contrarios complementarios genera la unidad. En La adoración de los Magos también se producía este tipo de unión, entre lo masculino y lo femenino, unión necesaria para el nacimiento humano, con referente máximo en la Natividad. Cada donante adulto aparecía en el interior de su panel: el donante niño, arrodillado en el exterior del panel derecho .en el interior de ese mismo panel aparecía la donante adulta, potenciando el simbolismo materno filial., imitaba con su postura al acólito de su derecha, pintado en grisalla; y lo mismo ocurría con el donante adulto, en el exterior del panel izquierdo, pues imitaba con su postura la de San Gregorio. Todos rezaban a Cristo, y también a la Virgen María .sugerida simbólicamente, con el retablo en seno; presente físicamente, junto a la cruz.; y quizá también rezaran a esa otra mujer, tan especial para los donantes, por ser su madre o esposa. Esta interpretación me pareció la que más se ajustaba al contexto, y la que mayor fuerza espiritual confería a la obra, pues el tríptico trataba de padres y de hijos, de muerte y de vida, de sacrificios y de esperanza en la resurrección. Las escenas de la Pasión, representadas en miniatura en el perímetro del arco de medio punto, ascendían atendiendo a una línea temporal en

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