
También en Las tentaciones de San Antonio Abad vi gigantescas cabezas, como aquella (1) 2124 orientada de perfil hacia la izquierda, con boca sellada por el cinturón del santo, nariz en la capucha, ojos cerrados en los pliegues, y hombros y espalda de verde piedra: todo San Antonio Abad era cabeza, gigantesca y masculina cabeza, orientada hacia la de su gigantesca pareja (2), una rechoncha mujer, de melena ardiente en la arboleda, nariz en el camino, ojo de carro, y de animal, entre otros, y seria boca de vaca, y cuerpo en la colina; y bien que parecía montar el gigantesco varón a la gigantesca hembra, a tenor de la temática, si no es que hacía sus santas necesidades. Y, entre ambos, otra cabeza (3), en explosión de demonios y vuelo de aves, demonios y aves que la dotaban de ojos y delineaban su cráneo, compuesto de aire, nariz ardiente y barbada boca arbórea. Hacia esta escena, hacia estos tres personajes, miraba la gigantesca y explícita cabeza en mitad del tejado. Un fruto y una corta rama en ángulo recto, únicos elementos sobre la verde piedra .espalda de la cabeza (1). en la que San Antonio Abad apoyaba sus brazos manteniendo unidas sus manos en oración, con el fruto frente a él y la rama a su derecha, parecían relacionarse con las dos edificaciones del fondo, una a la izquierda, la 2124 #ahsBOSCOsanantonioC1

otra a la derecha. Los ardientes árboles del fondo a la izquierda también sugerían ojos derechos de la cabeza (1), ojos que explotaban y, al explotar, expulsaban a demonios visuales, de los que ciegan la vista para no dejar ver esta cabeza, cual árboles que no dejan ver el bosque de imágenes del Bosco. También el brazo derecho de San Antonio Abad sugería una boca y una nariz en una cabeza (4) de piel y pelo de túnica beis clara, vuelta hacia a su izquierda, orientada hacia el espectador. Tenía el mismo verde cuerpo que la otra, y la capucha calada hasta los ojos, y una campanilla de pendiente en la oreja derecha, y la santa T entre ceja y ceja. Incluso la gigantesca cabeza evidente, en mitad del tejado de la casa de la derecha, cabeza de vieja con boca cerrada, daba forma a otra cabeza (5) de viejo, de amplio surco nasolabial y boca abierta bajo la barbilla de la otra, cabeza esta que requería de un especial esfuerzo visual para ser vista. Y aún vi más cabezas gigantescas, es esta casa, como aquella (6) con ojos en las ventanas y en las cabezas humanas, y boca en la barca, y lengua de perro extendida en las tablas. Incluso las ventanas del palomar sugerían vacíos ojos en una cabeza (7) con nariz de tejado de paja y boca en la ventana, cabeza que remitía al gigantesco cráneo, en el infierno de El jardín de las delicias, cuando la gigantesca cabeza de la vieja se asociaba con la de la figura hueca. Incluso los