torre en horno cilíndrico, cuya cúspide era a su 
vez fogoso ojo (68) de esta y de otra cabeza que 
tenía su otro ojo en la boca del volcán vecino, a la 
derecha, con forma de aleta dorsal, quedando su 
boca (69) abierta en la tienda de la gula y cerrada 
en la ribera del río salpicado de cuerpos humanos, 
río que delineaba los labios del simio (70) de 
fogosos ojos saltones, que también eran cuernos 
cuando el ojo se situaba más abajo (71), en unos 
hombres y en el perro que los devoraba, de la 
envidia. Y los ojos saltones también parecían 
serlo de una enorme cabeza (72) de pez con boca 
cerrada tras la fragua, sobre el demonio dorado de 
la ira; y también tenía ojo en la envidia (73); y 
tras él, a la par con él, un monte sugería otra 
cabeza (74) de pez, de escamas espinosas, surgida 
del mar de fango que era el infierno; y su boca era 
ojo entrecerrado de una cabeza (75) de perfil, con 
rasgos humanos, orientada hacia la derecha, con 
boca en el caldero de la codicia, boca compartida 
con su cabeza hermana, de ojos caninos 
devoradores de envidias (76), y perezosos (77), y 
nariz tras el demonio dorado de la codicia y de la 
ira; y los dos peces parecían dar forma al 
delfín (78) que se los había zampado .con ojos 
en la envidia; el cuerpo se giraba sobre su costado 
izquierdo.. Hasta la fragua de la pereza, junto a 
la tienda de la gula, era fogosa boca abierta de 
algunas de estas infernales cabezas, e incluso de 
otras, con ojos de fuego en los volcanes (79), o

con ojo derecho en envidiosas cabezas 
humanas (80), entre otros ejemplos. Cabezas, 
cabezas y más cabezas, a cuál más fantástica, 
fruto de la ingeniosa explosión combinatoria. Las 
formas evidentes a primera vista sugerían 
inverosímiles ojos, narices y bocas, tan evidentes 
como poco evidentes lo eran a primera vista; y 
todos se unían en infernal explosión combinatoria, 
dando lugar a cabezas y más cabezas, cabezas que 
se mezclaban entre sí, que se transformaban las 
unas en las otras en fascinante metamorfosis. Allí 
donde se mirara se podía descubrir una cabeza. 
La Mesa de los pecados capitales sugería cabezas 
incluso en el fondo, diseñado a modo de nube de 
manchas. 

AbscondamEsconderé 
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eisellos 
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consideraboconsideraré 
novissimalas postrimerías 
eorumsuyas. 2108 

2108 Deuteronomio 32, 20 vatican:[español latín] latinvulgate 

biblos bl:1, 30-32 

 El Bosco retrató en el infierno y puso nombre a 
las múltiples cabezas de los siete pecados 
capitales, en imitación de lo que hizo Adán en el 
Génesis, cuando le puso nombre a los animales. 
La gula abría su inmensa boca en la tienda para 
zamparse a un glotón. La envidia miraba con ojo 
envidioso y le remordía .con dientes de perro.
16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 1310 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.biblegateway.com/passage/?search=deuteronomio%2032;&version=61; http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__P5A.HTM http://www.vatican.va/archive/bible/nova_vulgata/documents/nova-vulgata_vt_deuteronomii_lt.html#32 http://www.latinvulgate.com/verse.aspx?t=0&b=5&c=32 http://biblos.com/text/deuteronomy/32-20.htm http://molcat1.bl.uk/treasures/gutenberg/pagemax.asp?Page=100v&vol=1&strCopy=K&strResize=no 1311