reloj.. La cabeza giraba y giraba, 
apesadumbrada, pues allí donde miraba no veía 
más que pecado. Y estos ojos cerrados se abrían 
en otros elementos de las escenas .cabezas (41, 
42, 43, 44, 45, 46 y 47), respectivamente, todas 
con múltiples candidatos a ojos., completando 
un simbolismo que incluso transformaba en ojos 
los círculos exteriores .cabeza (48), con ojos en 
el Juicio Final y en la Gloria; cabezas (49, 50 y 
51), a partir de la anterior, en el sentido de las 
agujas del reloj., y hasta convertía el reverso de 
San Juan Evangelista en Patmos en una 
cabeza (11) que abría su boca en alineación 
planetaria para gritar su sufrimiento al universo 
mundo. 

Toda esta multitud de cabezas parecía 
proyectarse en el pequeño círculo del infierno, 
que por algo los pecados capitales iban a parar 
allí. Las fantásticas cabezas sugeridas en el 
círculo del infierno se fundían entre sí en una 
composición insuperable, al tiempo que se 
disponían en todas las orientaciones del círculo, 
en concordancia con la disposición visual de las 
escenas de los siete pecados capitales, todo lo 
cual era un clamor al cielo, para que se girasen 
ambos círculos. De entre todas estas fantásticas 
cabezas destacaban muchas, pero sobre todo 
una (52) .con aspecto de primate, más que de 
felino., pues el eco de su imagen llegaba incluso 
hasta el Guernica, pasando por Los

fusilamientos 2078, de Goya. Todos los pecados se 
unían en este fantástico y gigantesco primate (52), 
tendido boca abajo en el suelo del infierno, su 
cabeza apoyada sobre el carrillo izquierdo, su 
boca abierta a la gula, su oído devorado por la 
envidia, sus ojos perezosos castigados a sentarse 
en el fogoso trono de una forja, su nariz 
martilleada sobre un yunque, su brazo derecho 
castigado por lujurioso, su mano derecha 
castigada por soberbia, su brazo izquierdo 
castigado por su ira, y su mano izquierda 
castigada por avara. El Bosco volvía a dar la 
campanada. Estos brazos y esta cabeza, 
apuntillada por la luz de la virtud; este cuerpo 
encarnación de los siete pecados capitales, 
tendido en el suelo del infierno; esta circular 
instantánea captada por el ojo que todo lo ve, 
prefiguraba al hombre decapitado a los pies del 
Guernica y al hombre tendido en el suelo de Los 
fusilamientos de Goya, y solo se hacía claramente 
visible .así es la visión cerebral. al contemplar 
el círculo del infierno desde la izquierda. Hay 
cosas que al ojo humano se le escapan; y de esta 

2078 El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la 
montaña del Príncipe Pío (1814; óleo sobre lienzo; 
268 cm × 347 cm), de Francisco de Goya y Lucientes 
(Fuendetodos, 1746 R Burdeos, 1828), Museo Nacional del Prado 
(P00749), Madrid. 

museodelprado:[obra Goya enciclopedia]
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