
confirmar el simbolismo más complejo de la Mesa de los pecados capitales, a saber, que toda la Mesa de los pecados capitales encarna a un águila divina que en su vientre porta a Jesucristo, su polluelo, ave fénix renacida, pues Jesucristo nació dentro del orbe, lo que convertía al orbe en divino huevo. El águila en el reverso de San Juan Evangelista en Patmos, en el círculo interior, extiende sus alas sobre sus polluelos, en la cima de un monte en llamas: en la Mesa de los pecados capitales, en el círculo interior del gran círculo central, aparece Cristo resucitado, saliendo del sepulcro cual polluelo que sale del huevo para nacer a la nueva vida, mientras su progenitor, el águila divina y circular, extiende sus alas sobre él para protegerle y enseñarle a volar. Y es así como el huevo divino del que Cristo nace, el orbe del que Cristo sale al trascender de este mundo, se convierte en símbolo de la nueva Virgen María, pues pare a un Cristo de vida eterna. En esta nueva Virgen María se proyecta la Virgen María terrenal, que a veces aparece coronada con una cruz, bajo la Luna, el Sol y las estrellas, como ocurre en la neogótica fachada principal de la catedral de Mallorca, en cuyo interior habitan la Muerte y el Infierno, fundidos en un gigantesco monje (1) 2023 encapuchado que al alzar su cabeza y descubrirse se muestra como bestia 2023 #ahsCATEDRALmallorcaC1

antropomorfa salida del mar, de torso humano y cabeza de sapo (2) hecha campana, de gigantesca boca abierta en baldaquino, de Cristo crucificado en la nariz, de vanos hombros en vacuas tablas de la ley y estómago en altar. Todo esto se podía deducir de las imágenes, pues sólo en ellas lo estaba leyendo. Y, como el círculo del Juicio Final de la Mesa de los pecados capitales, también la fachada de la catedral de Mallorca sugería gigantescas cabezas (3), algunas de macabro aspecto, como de cabra de cuernos latinos, retorcidos en filacteria, en el portal Mayor, de una cabra que mira con el Sol y con la Luna, y piensa con las estrellas, y habla en mallorquín, y se hace flanquear por otras dos cabezas, las dos tuertas, pues una no ve más que por el Sol, y la otra no ve más que por la Luna, cabezas estas tres que se unen a otras cuatro, de dos ojos por cabeza, uno a cada lado de la Virgen, en los templos, en las flores, en los árboles, en la fuente y en el pozo, sumando en total siete apocalípticas cabezas, las del dragón bermejo, esa serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, bestia ante la que se erige la mujer preñada, entre el Sol .el Alfa. y la Luna .la Omega., tal y como lo describe el Apocalipsis, razón por la que las siete cabezas también simbolizarían las de la bestia salida del mar, que no las de la bestia salida de la tierra, con solo una cabeza, de dos cuernos como de cordero, detalle que la identificaría con la cabeza con boca