
sobre la mujer desnuda bajo el trono, ambos en el panel derecho. Y si el dado mayor apuntaba con el cuatro, el dos y el cinco hacia el Apocalipsis, capítulo cuatro, versículos del dos al cinco, entonces, el dado menor, situado más abajo y en la misma vertical, bien podría apuntar al Génesis, que por alguna razón el dado menor aparecía sobre una mano en bendición, como la de Dios Hijo en el panel del Génesis, y no en vano allí comenzó la historia que desde entonces no hizo sino crecer y crecer, de dado menor a dado mayor. Busqué el texto del Génesis al que apuntaban los números del dado menor. Génesis 5, 1-3: «1Este es el libro de las descendencias de Adán. El día que creó Dios al hombre, a la semejanza de Dios lo hizo. 2Macho y hembra los creó y los bendijo. Y llamó el nombre de ellos Hombre, el día que fueron creados. 3Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Seth». «Este es el tríptico de las descendencias de Adán», estaba diciendo el Bosco, con El jardín de las delicias. Tanto en la calavera a los pies de El Descendimiento, de Roger van der Weyden, como en estos dos dados de El jardín de las delicias, los números conducían a un mensaje convincente, coherente con lo representado. Y así ocurría tanto cuando los números se identificaban con la división actual de capítulos y versículos del Génesis y del Apocalipsis, como cuando los

números asociados a los versículos se consideraban indicadores de frases, y no de versículos. El matiz era necesario: la Biblia no nació dividida en capítulos y versículos. La división en capítulos de la Biblia sí era claramente anterior a la fecha de composición estimada para ambos cuadros, lo que convertía en plausible la utilización de las primeras frases de los capítulos con el fin de incorporar nuevos significados a las obras, o potenciar los ya existentes. Pensé en echar un vistazo a la Biblia de Gutenberg, para comprobar estas ideas. Al conectarme a la Biblioteca Británica y buscar el enlace a esta Biblia me llamó la atención otro enlace, en la misma página, hacia el que se decía el libro impreso y datado más antiguo del mundo: lo llamaban el Sutra del diamante 1974. La curiosidad me pudo. Dejé provisionalmente a un lado mi objetivo y accedí a este curioso libro, en pergamino enrollado, escrito hacia el año 868 de nuestra era. Con el fin de conocer algo de su contenido, busqué en Internet alguna traducción de este texto religioso de referencia dentro de la tradición budista de la India. Lo poco que leí de él en inglés me sonó a chino, idioma en el que precisamente estaba escrito el pergamino. Los conceptos allí expuestos me resultaron 1974 Diamond Sutra (868), British Library, Londres. bl google:traductor