1228

semejante a una piedra de jaspe y de sardio; y alrededor del trono vio un arco celeste .et iris erat in circuitu sedis. y a veinticuatro ancianos con coronas de oro; y delante del trono vio siete lámparas de fuego. Analicé la imagen digital de El jardín de las delicias. Luego, releí el texto: un trono… un ser semejante a una piedra de jaspe y de sardio… un arco celeste… El corazón me dio un vuelco: en el panel central aparecía esa misma escena, en el ojo derecho de Dios, junto al iris, ¿dónde si no? El lugar era perfecto. Allí estaba la pequeña piedra de jaspe azul, sugiriendo la forma del cuerpo. Allí estaba la cabeza, justo encima, en una esfera roja rodeada de nimbo áureo. La piedra que hacía de cuerpo descansaba sobre otra piedra, esférica y rosa, que le servía de trono, de pedestal, de luna, de universo mundo. Y rodeando a esta entronizada figura pétrea (53) aparecía el arco celeste, en forma de óvalo vertical, rememorando el que Durero incluyó en su tercer grabado de la serie de ilustraciones sobre el Apocalipsis, grabado en el que representó esta misma escena 1973. Y he aquí que al echar un vistazo a este grabado descubrí una divina cabeza, a imagen de la divina cabeza (1) en el panel central de El jardín de las delicias: la divina cabeza del 1973 Johannes vor Gott und den vierundzwanzig Ältesten de Apocalipsis cum figuris (1498), de Albrecht Dürer, Kunsthalle zu Kiel (A.B. 1164), Kiel. kunsthalle-kiel museen-sh musenor google:traductor

1229

grabado, en el universo mundo, abría de par en par las puertas de su mente celestial para mostrar su divina conciencia, sus ojos concentrados en las radiantes y ventosas nubes .cabeza (21)., y abiertos en los santos .cabeza (22)., San Juan arrodillado en las santas y nubosas narices. El Bosco parecía sugerir hasta las cabezas de los veinticuatro ancianos, imitando la disposición de Durero, doce a cada lado, dotándolas de la misma forma esférica asociada a la cabeza del divino ser de jaspe y de sardio. Las veinticuatro cabezas, de tono azul celeste, coronaban dos gigantescas láminas doradas, semejantes a dos mitras de oro, símbolo de las coronas. Se podían intuir hasta las llamas y los antropomorfos cuatro vientos. Todo ocurría en un espacio reducido, sobre la construcción símbolo del ojo derecho de Dios (1), un lugar del todo significativo por ser receptor de múltiples e importantes interpretaciones. El Bosco eligió a conciencia este lugar, que incluso se prestaba a relaciones geométricas de peso: si la línea recta imaginaria que partía de la esquina inferior derecha del tríptico y pasaba por el dado pequeño coincidía con la diagonal del tríptico, la línea que partía desde esa misma esquina y pasaba por el dado mayor llegaba hasta el ojo derecho de Dios, hasta la escena del Apocalipsis codificada por los números del dado. Y también llegaba hasta ese punto la línea que unía las dos ranas, una sobre el hombre vestido de rojo, la otra

16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.kunsthalle-kiel.de/ http://www.museen-sh.de/ml/digi_einzBild.php?pi=18_A.B.%201164&suce=A.B.%201164&mab_id=kein&sam=kein&page=1&action=vonsuche&r=1 http://www.musenor.fr/rs/durer/index.htm http://translate.google.com/translate_t 1228 147 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 1229 1229 147