
emergía de un sepulcro en cuyo borde frontal se podía leer «SPETIOSVS FORMA PRE FILIIS HOMINVM». San Juan sostenía con su mano izquierda una cruz procesional y una filacteria, con el lema «ECCE AGNVS DEI», que se alzaba enroscándose a la cruz, cual serpiente en el árbol del conocimiento del bien y del mal. Los tres paneles compartían fondo; los dos paneles laterales también compartían suelo. San Pedro, tonsurado, de canosa barba y pelo corto, contrastaba en esto con San Juan, de castaña barba y melena. Los dos santos tenían por cinturón un trozo de tela, anudada del mismo modo que la tela entorno a la pierna de la figura hueca, en El jardín de las delicias. Observé el tríptico del Bosco, en la imagen que ofrecía la web del Museo del Prado. La gigantesca llave en el panel derecho también podría simbolizar las llaves de San Pedro, lo que a su vez permitiría establecer una nueva y fascinante fusión de contrarios: San Pedro y las llaves del cielo versus la Muerte y las llaves del Hades. En el infierno de El jardín de las delicias, San Pedro calzaba sandalias de pescador, dos sandalias como barcos 1963, para andar como Dios, sobre los mares 1964. Justo debajo de la llave, el Bosco había 1963 vatican:[1 2] 1964 Mateo 14, 24-36 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Marcos 6, 47-56 vatican:[español latín] latinvulgate biblos

Lucas 9, 10-29 vatican:[español latín] latinvulgate biblos Juan 6 vatican:[español latín] latinvulgate 1965 wiki 1966 Mateo 16, 18-19 vatican:[español latín] latinvulgate biblos pintado dos infernales monjes de hábito azul: el monje de la izquierda, con cabeza de espátula 1965, señalaba con su mano como lo hacía San Juan, y con su pico sugería el travesaño de la cruz que formaba el pico al cruzarse con lo que parecía ser la hoja de la afilada espada que portaría en su mano, o bien no era espada sino dedo, tan largo como el pico, o bien era cuerno de unicornio en la cabeza del otro monje, que a tanto llegaba la ambigüedad visual de las imágenes superpuestas; el monje de la derecha sostenía un libro, como el San Pedro de Antoniazzo Romano, y se sentaba sobre una persona. «Mas yo .Jesucristo. también te digo, que tú eres Pedro; y sobre esta piedra aposentaré mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que unieres en la tierra, será unido en los cielos; y todo lo que desunieres en la tierra, será desunido en los cielos» 1966. Junto a la pareja de monjes, bajo el gigantesco cráneo animal, el Bosco había pintado una escena como de boda, una boda inhumana y apocalíptica, antítesis del divino y paradisíaco casamiento que Dios ministraba en el Génesis. Las infernales campanas de humanos badajos