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universo mundo: la fe y la razón son sus profetas y sabios intérpretes. Cada maestrillo tiene su librillo. La acertada interpretación del espectador sublima la obra del verdadero artista, que por eso calla. La interpretación del falso artista hundiría aún más su bazofia de obra; y por eso calla. Y al revés pasa con los falsos críticos, que con sus falsas palabras matan las obras maestras al tiempo que dan vida a las inmundas. La interpretación de obras maestras no puede confiarse a intermediarios sin escrúpulos, ni a políticos o gestores, más preocupados por esquilmar las arcas públicas. Si acaso, toda ayuda destinada a la interpretación de obras de arte debiera fluir directamente, de los particulares y empresas privadas, a las personas que hubieran hecho méritos sobresalientes en tal campo; y no debiera haber partidas públicas destinadas a este concepto, pues hecha la ley, hecha la trampa que tiende el demonio con el fin de erigirse en jefe de pista del circo de lo público para apropiarse de dineros y méritos ajenos y continuar viviendo del cuento del «yo te lo cuento». Y algo similar podría decirse de otras ramas de la cultura, si no del árbol al completo. LA VIRGEN Y EL NIÑO ENTRONIZADOS, CON CUATRO ÁNGELES (H. 1495), DE QUINTEN MASSYS Dejé de divagar y regresé al análisis de las Madonnas. En la Madonna y el niño junto a la

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fuente, de Jan van Eyck, no aparecían instrumentos musicales, que sí aparecían en Virgen y Niño con cuatro ángeles (h. 1510-1515), de Gerard David, y en La Virgen con el Niño entre ángeles (h. 1500), del Maestro de la Madonna André, por lo que la originalidad de pintar el arpa y el laúd en manos de los dos ángeles, y en esas mismas poses, sólo podía deberse a uno de ellos dos, o bien a algún otro pintor anterior a ellos. Y aunque no encontré ninguna Virgen con Niño que fuera anterior a estas dos obras e incluyera dos ángeles músicos en esas mismas poses, sí que encontré una Virgen con Niño anterior a estas dos obras que los incluía en poses distintas, con los instrumentos cambiados, pero en una escena muy similar, la Virgen y el Niño en el centro, ahora entronizados, coronados como antes, por dos ángeles suspendidos en el aire, con los dos ángeles músicos de pie, flanqueando el trono. La obra en cuestión, La Virgen y el Niño entronizados, con cuatro ángeles 1894, óleo sobre tabla fechado en torno a 1495, era de otro maestro flamenco, Quinten Massys, nacido en Lovaina, en la misma ciudad que albergaba El Descendimiento, de 1894 The Virgin and Child Enthroned, with Four Angels (hacia 1495; óleo sobre tabla; 62,2 cm × 43,2 cm), de Quinten Massys (Lovaina, hacia 1465 R Amberes, 1530), National Gallery (NG6282), Londres. nationalgallery:[obra] google:traductor #ahsMASSYS

16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.nationalgallery.org.uk/ http://www.nationalgallery.org.uk/cgi-bin/WebObjects.dll/CollectionPublisher.woa/wa/work?workNumber=NG6282 http://translate.google.com/translate_t https://twitter.com/search?q=%23ahsMASSYS&src=hash