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poder, los museos podrían incluso destinar salas con pantallas gigantes de alta resolución y en tres dimensiones para sus exposiciones temporales virtuales, pantallas que proyectarían fotos o videos digitales, por lo que no sería necesario mover de su emplazamiento las obras originales. De esta manera, el visitante podría pasear virtualmente por otros museos del mundo, sin moverse de su ciudad, o del sofá de su casa, o del bar de la esquina, y disfrutar así, totalmente gratis, de la versión digital de su obra favorita a tamaño real e incluso ampliada, con apariencia hiperrealista, sin importar el lugar en el que residiera la pieza. No he visto textos más retorcidamente indescifrables como aquellos en los que los museos detallan sus objetivos, como si único objetivo claro fuera el de no dejar claro sus objetivos. Algunas de sus pretensiones son tan antinaturales que más parecen proteger ciertos intereses particulares del museo que el interés general de la sociedad. Y los hay tan rebuscados que incluso parecen contradecirse. Lo que debiera ser ejemplo de claridad y concisión resulta serlo de todo lo contrario. Paradójico es hablar de «dar voz, y escuchar, al que no la tiene» 1885 cuando ni siquiera se escucha al que la tiene, como ocurre 1885 Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. museoreinasofia

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con Picasso, nada menos, del que no se exhibe al completo el Legado Picasso de 1981. Y qué decir de aquellos que, apropiándose indebidamente del subjetivo objetivo de exhibir ordenadamente las colecciones «en condiciones adecuadas para su contemplación y estudio» 1886, prefieren amontonar las obras en archivadores subterráneos y con ello privar a los espectadores de su contemplación, aun estando radiantemente vacías las paredes del museo: un cuadro que no se exhibe presenta unas condiciones de contemplación y estudio nulas y, por tanto, siempre menores que el mismo cuadro expuesto, por muy lejos que se coloque de la vista del espectador, y por más cerca que se coloque del cuadro vecino. Y luego están «los debates sobre el bajo nivel de la educación, de cómo la institución se ve Rforzadar a dirigirse a un espectador cada vez menos preparado» 1887. Afirmaciones como esta pecarían de ignorancia y de soberbia si se probara que el museo no entiende las obras de arte que custodia, máxime cuando son los museos los que viven gracias al dinero que sale del bolsillo de los espectadores y contribuyentes a los que lanza esta crítica. El que 1886 Museo Nacional del Prado, Madrid. museodelprado google 1887 Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. museoreinasofia

16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 http://www.museoreinasofia.es/museo/mision.html 16 -2 -1 -1 +1 +1 +2 https://www.museodelprado.es/museo/marco-legal https://www.google.es/search?q=%22objetivos+y+fines%22+site:museodelprado.es http://www.museoreinasofia.es/museo/mision.html